sábado, 12 de septiembre de 2015

Jardín de Vivaces Versión 2

Mi mujer, que sabe hurgar donde más duele, me decía el otro día que es sorprendente mi resistencia al desaliento dada la lista de fracasos que arrastro. Quiero entender que se refería únicamente a la jardinería. Tiene razón, qué le vamos a hacer, no me canso de alimentar a la fauna local y plantar cosas que se mueren. Yo que soy de natural negativo he elegido ser positivo en esto. Por una razón de lo más simple: los éxitos, por ínfimos que sean, lo compensan todo. Este año he plantado 27 variedades de tomates (sí, además de positivo debo ser algo así como un friki-hortícola) y la mayoría han salido muy normalitos. Hay algunos que no sé a qué saben porque los ratones no se dignan dejarme una nota después de sus catas. Pero uno de ellos, un tal Green Giant, ha hecho que el esfuerzo merezca la pena. Ese sabor a tomate de toda la vida lo he encontrado al fin en el Green Giant. Así que muy posiblemente el año que viene sean más de 27. Y posiblemente el Green Giant no dé o un solo tomate los que dé no sepan a nada. De la misma manera que los dos años anteriores los tomates de tipo pera nos salían por las orejas y este año ni los hemos visto. Hay cierta ciencia en esto, claro que sí, y la experiencia y el trabajo te dan unas bases de éxito, pero la naturaleza es muy puñetera y nunca sabes las zancadillas que te va a poner. ¿Así que para qué vas a desesperarte o desanimarte en semejante aleatoriedad? Lo que hay que hacer es seguir jugando y esperar que, cómo diría Borges, los astros te sean favorables y puedas disfrutar de la magia de uno de esos momentos Green Giant.  
Como no podía ser de otra manera, estoy empezando a comprobar que la lección también aplica a los jardines con vivaces. El que plantamos el año pasado ha tenido una primavera esplendorosa y un final de verano bastante mustio. Una selección de especies mejorable, una larga sequía y unos cuantos conejos que de gordos que están creo que podría alcanzar a la carrera, nos han llevado hasta donde estamos. Nosotros también hemos puesto nuestro grano de arena en el desastre. Algunas podas encaminadas a estimular una segunda floración, digamos que no han funcionado como esperábamos. Así que mientras llega el otoño y nos planteamos hacer alguna mejora, esperamos que llegue la floración de los Miscanthus sinensis y Muhlenbergia capillaris a ver si salvamos la cara. Podría desesperarme al ver tantas Echinaceas y Rudbeckias derrotadas, o con las Kalimeris devoradas por los conejos, o por la pinta chusca de los Echinops tras la plaga de pulgón, o por no haber plantado en su momento más Stipas. Pero hasta que lleguen las lluvias y pueda replantearme está plantación, prefiero girarme y mirar a mi nuevo jardín. Este, para el que en principio no daba el canto de un duro porque no lo pude plantar hasta principios del verano, porque las plantas empleadas (en su mayoría conseguidas por mi desde semilla) eran muy pequeñas y porque ha sufrido los mismos ataques que su hermano mayor, luce una lozanía que te alegra el alma. Y eso que muchas de las especies empleadas aún no han llegado a florecer.  Esperemos haber dado con alguna de las claves y que el año que viene no nos dé muchas razones para desesperarnos. Pero si no es así, seguiremos intentándolo. 
Después de meses dándole vueltas a muchísimas cuestiones relacionadas con el aspecto, la biología, el  color, la textura, la repetición, la proporción, el balance y un largo etcétera, temí terminar como un Alonso Quijano de la jardinería. Así que al final opté por pasarme al arte de vanguardia y dejar que mis sentimientos, la naturaleza y mi subconsciente se expresasen con total libertad. Vamos, entre nosotros y sin que salga de aquí, que una vez con las plantas sobre el terreno las combiné lo mejor que pude y como dios me dio a entender. Aunque sí que he seguido algunos principios sencillos: 
-Empleo de bloques de una única especie (habitualmente de 5, 7 u 11 plantas) repetidos a lo largo del jardín. 
-Uso de elementos individuales o en bloques de 3 desperdigados de manera más o menos aleatoria entre los bloques mayores para crear acento. 
-Uso de una proporción de gramíneas cercana al 50%
-Uso de arbustos y árboles que me ayuden a vertebrar el jardín y generen una transición más o menos ordenada con el bosque nativo. 
-Empleo de plantas que al menos sobre el papel deberían tener cierta tolerancia a la sequía de nuestro clima. 
Habrá que esperar al año que viene para ver los resultados de esta enorme cantidad de trabajo que me ha tenido esclavizado desde febrero hasta julio, pero el jardín empieza a mostrar alguna cara amable. No esperen ver muchas de ellas en las siguientes fotos porque aún no han florecido y están bastante escondidas, pero créanme que en este batiburrillo de verdor medran la siguientes especies (con * los conseguidos por mi desde semilla): 

Bosque Nativo
  • Quercus pyrenaica
  • Quercus ilex
Árboles y Arbustos estructurales
  • Acer monspessulanum
  • Buddleja davidii
  • Cedrus atlantica Glauca
  • Cercis siliquastrum
  • Cotinus coggygria
  • Lonicera japonica
  • Olea europaea
  • Philadelphus coronarius
  • Prunus armeniaca
  • Prunus domestica 
  • Ptelea trifoliata
  • Rhus glabra Laciniata
  • Rhus typhina Dissecta
  • Spiraea japonica Little Princess
  • Syringa chinensis
  • Tamarix gallica
Gramíneas
  • Achnatherum calamagrostis (*)
  • Ampelodesmus mauritanicus (*)
  • Calamagrostis x acutiflora Karl Foerster
  • Cortaderia selloana
  • Lygeum spartum
  • Melinis nerviglumis (*)
  • Miscanthus sinensis Early Hybrids (*)
  • Miscanthus sinensis New Hybdrids (*)
  • Muhlenbergia capillaris (*)
  • Muhlenbergia lindheimeri (*)
  • Muhlenbergia reverchonii (*)
  • Panicum virgatum Shenandoa
  • Pennisetum alopecuroides (*)
  • Pennisetum villosum
  • Sporobolus heterolepis (*)
  • Stipa lessingiana (*)
  • Stipa tenuissima Pony Tails (*)
Vivaces y arbustos
  • Acanthus mollis (*)
  • Achillea filipendulina Parkets Varietat (*)
  • Baptisia australis (*)
  • Centranthus ruber coccineus (*)
  • Chrysanthemum x superbum Alaska (*)
  • Cynara cardunculus (*)
  • Cynara scolymus (*)
  • Echinacea purpurea Magnus (*)
  • Echinops banaticus Blue Glow (*)
  • Eryngium planum Blaukappe (*)
  • Gaura lindheimeri Summer Breeze (*)
  • Helichrysum italicum
  • Hyssopus officinalis (*)
  • Kalimeris incisa (*)
  • Nepeta racemosa Select (*)
  • Papaver orientale Beauty of Livermere (*)
  • Perovskia atriplifolia Blue Sky
  • Phlomis russeliana (*)
  • Ratibida columnifera (*)
  • Salvia nemorosa Caradonna
  • Salvia nemorosa Snow Hill
  • Salvia nemorosa Violet Queen (*)
  • Salvia x splendes superba Adora Blue (*)
  • Salvia gregii
  • Salvia microphylla
  • Santolina chamaecyparissus
  • Santolina rosmarinifolia
  • Sedum telephium Herbstfreude
  • Stachys byzantina (*)
  • Verbascum bombyciferum (*)
  • Verbascus thapsus (*)
Pennisetum alopecuroides, Gaura lindheimeri y Salvia nemorosa. Las hojas de la esquina superior derecha son de un calabacin que nadie ha plantado ahí.
Verbascum bombyciferum y Ratibida columnifera
Pennisetum alopecuroides y Achillea filipendulina. Esta última muy castigada por los conejos
Pennisetum alopecuroides y Gaura lindheimeri
Salvia microphylla y Sedum telephium
Salvia x superba Adora Blue
Rhus glabra laciniata, Miscanthus sinensis
Ratibida columnifera
Panicum virgatum Shenandoa, Pennisetum alopecuroides, Salvia nemorosa, Achillea filipendulina, Cynara cardunculus, Perovskia atriplifolia
Miscanthus sinensys Early Hybrids, Verbascum thapsus, Ratibida columnifera, Perovskia atriplifolia
Pennisetum villosum, Pennisetum alopecuroides, Kalamagrostis x acutiflora Karl Foerster, Salvia greegi
Perovskia atriplifolia, Sporobolus heterollepis
Pennisetum alopecuroides, Echinacea purpurea Magnus, Stipa lessingniana, Salvia nemorosa
Pennisetum alopecuroides, Perovskia atriplifolia, Cynara cardunculus, Panicum virgatum Shenandoa
Salvia microphylla, Achillea fillipendulina, Pennisetum alopecuroides
Pennisetum alopecuroides, Perovskia atriplifolia, Salvia nemorosa
Pennisetum villosum, Centrathus ruber
Salvia microphylla
Ratibida columnifera, Perovskia atriplifolia, Miscanthus sinensis
Salvia gregii
Pennisetum alopecuroides, Salvia nemorosa, Achillea fillipendulina, Stipa lessingniana
Pennisetum alopecuroides, Echinacea purpurea Magnus, Stipa lessingniana, Salvia nemorosa
Salvia nemorosa, Pennisetum alopecuroides, Gaura lindheimeri
Salvia nemorosa, Pennisetum alopecuroides, Gaura lindheimeri

viernes, 10 de julio de 2015

Jardines exuberantes de bajo riego

En el último ejemplar de la revista Verde es Vida aparece una entrevista a Piet Oudolf en la que afirma estar estudiando con los responsables del Real Jardín Botánico de Madrid la posibilidad de realizar una de sus plantaciones en nuestro céntrico jardín. Dejando de lado mi deseo infinito de que el proyecto salga adelante, las dos semanas de ola de calor con temperaturas de hasta 40 grados que llevamos animan a hacerse la siguiente pregunta: ¿tiene sentido plantearse un jardín con la exuberancia y riqueza estacional de los de Oudolf en un clima tórrido como el nuestro? Mi respuesta es un sí rotundo, pero por si no se fían de mí, el mismo ejemplar de la revista incluye otro artículo que apoya de una manera sincera y empírica mi optimismo: "Jardines exuberantes... de bajo riego".  El artículo de Elita Acosta, directora editorial de la revista, es una excelente síntesis de opiniones muy fundamentadas sobre jardines de bajo riego que la autora ha seleccionado de sus conversaciones con Miguel Urquijo y Fernando Martos. Con ellas la autora busca responder a la pregunta con la que arranca su artículo "¿Se puede conseguir un jardín frondoso, lleno de verdor y dinamismo, con un bajo consumo de agua?". O enlazando con la pregunta que me hacía yo al comienzo de la entrada podríamos decir, ¿se puede conseguir un jardín a lo Piet Oudolf en un clima como el nuestro?. Fernando y Miguel son dos de las personas más capacitadas para dar respuesta a esta pregunta por la colección de jardines exuberantes de bajo riego que acumulan sus curriculums. Y su trabajo es la mejor prueba de que se puede responder afirmativamente a estas preguntas y que un jardín de vivaces de estilo naturalista es posible en nuestro clima. Algo que dicho sea de paso, ya dije en estas entradas: sobre Planta Paisajista, sobre Urquijo-Kastner y sobre Fernando Martos.
Al título del artículo en cuestión "Jardines exuberantes... de bajo riego", no le sobra ni un adjetivo ni un punto suspensivo. Creo como los protagonistas del artículo que podemos tener jardines ricos en colores, texturas y formas, y creo que estos deberán ser de bajo riego. En primer lugar porque el consumo de agua en nuestro clima es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos, y en segundo lugar porque posiblemente si no son de bajo riego, tampoco serán exuberantes. Un jardín sin riego en nuestro clima no tendrá la riqueza y la duración estacional a la que nos referimos aquí. Y si el jardín tiene mucho riego, posiblemente sea una indicación de que estamos haciendo algo mal: o estamos regando en demasía especies que no lo necesitan, o hemos seleccionado especies con altas exigencias de agua  que muy posiblemente van a sufrir mil y un problemas bajo nuestro espléndido sol por mucho que las reguemos. Hay excepciones, claro está, porque no faltan las especies de ribera adaptadas a suelos encharcados en nuestro clima, pero hasta ellas son una mala apuesta que sucumbirán con el primer incidente que sufra nuestro sistema de riego.
Y quizás en este punto sea bueno explicar qué entendemos por bajo riego, que en esencia quizás fuese más exacto definir como infrecuente riego. Es decir, con bajo riego nos referimos a riegos profundos y espaciados en el tiempo. Un ejemplo claro nos lo da Miguel Urquijo al señalar que se ha propuesto conseguir que su jardín particular en los alrededores de Madrid sólo necesite ser regado siete u ocho veces al año. Siete u ocho veces al año son una cantidad ridícula en comparación con los riegos que suelen ser habituales en nuestros jardines. Más ridícula aún si tenemos en cuenta que ese jardín sin duda tendrá la exuberancia y riqueza a la que nos tiene acostumbrados Miguel. En España no estamos muy acostumbrados a este tipo de jardines. Quizás algo más en la cornisa cantábrica y toda la costa mediterránea, pero en el centro de España, en las mesetas donde impera eso que ahora llaman clima mediterráneo continentalizado, que no es otra cosa que un largo y seco verano y un invierno en el que no faltan las heladas, los jardines solían ser algo más monocromáticos. Es a esta España continental a la que debe referirse Fernando Martos al señalar en el artículo que cuando empezó a trabajar como paisajista se hablaba del jardín inglés como un ideal inalcanzable en España. Es así. En el libro Jardines Secretos de España de Eduardo Mencos aparece Las Navas, un jardín cercano a Toledo diseñado por Arabella Lennox-Boyd y por sus propietarias. En el libro se cuenta la anécdota de que cuando la diseñadora visitó por primera vez el terreno donde se levantaría el jardín, lo hizo en el mes de febrero y se encontró a su alrededor un paisaje tan desolado que su primer comentario fue un desalentador "aquí no crecerá nada". Aún así hizo su diseño, y sí el jardín existe es porque la ilusión de las propietarias no se dejó vencer por el escepticismo que despertó en Arabella nuestro clima. Las Navas es un caso de éxito, pero no uno de los que nos ocupa, porque aquí estamos hablando de Jardines que conceptual y estéticamente puedan ser englobados en la Nueva Ola de Vivaces. Los casos de éxito en este caso han venido de la mano de estudios como Miguel Urquijo y Renate Kastner, Fernando Martos o Planta Paisajista. Todos ellos han conseguido jardines exuberantes... de bajo riego. ¿Cómo? Bueno, pues yo creo que los principios básicos están bastante claros: 
1- Seleccionar las plantas adecuadas. Es importante elegir plantas adaptadas a la estructura y ph de nuestro suelo, pero más aún elegir plantas adaptadas a nuestros niveles de sequía y temperaturas mínimas. Y la lista de plantas no será corta. A mí me han resultado muy valiosas las siguientes referencias para encontrar plantas resistentes al frío y la sequía:
  • Beth's Chatto Gravel Garden, de Beth Chatto
  • El Jardín Sin Riego, de Olivier Filippi
  • Waterwise Plants for Sustainable Gardens: 200 Drought-Tolerant Choices for all Climates, de Scott Odgen y Lauren Springer Odgen
  • El buscador del Missouri Botanical Garden
  • El buscador de Viveros Carex
2- Preparar muy bien el terreno. Hay que cavar en profundidad, esto es primordial para que la estructura del terreno deje penetrar con facilidad a las raíces y para aumentar su capacidad de retención de la humedad. Y no conviene ser tacaño con los añadidos de compost o estiercol que mejoren la estructura del terreno hasta donde nos sea posible. Ya si nos podemos permitir cubrir el terreno con una capa de mulching, es de nota. 
3-Hay que regar. Y regar bien. Una vez cada 7 o 10 días un riego que empape la tierra en condiciones. No nos dejemos engañar por toda la publicidad de plantas y jardines sin riego que ahora existen. Un jardín sin riego es posible, pero muy posiblemente será un jardín que, dicho de manera algo piadosa, responderá a otros criterios de belleza. Yo tengo un macizo de lavanda sin riego y estoy a punto de pasar a tener un macizo de lavanda de bajo riego, porque ha llegado un momento que ni con toda la bondad del mundo llego a percibir la belleza en el raquitismo y sufrimiento de esas pobres plantas. En palabras de Fernando "se pueden hacer jardines con menos o sin riego, pero serían más grises". O como indica Miguel se puede seguir el modelo de los xerojardines californianos con crasas y aloes, pero no nos olvidemos de que aquí el invierno pega fuerte y las crasas y aloes pueden terminar hechas fosfatina. Y en cualquier caso no serían jardines precisamente exuberantes. Beth Chatto asegura que nunca ha regado su jardín, pero su jardín es un experimento y está en Gran Bretaña. Cierto que en la parte más seca de Gran Bretaña, pero si leen su libro podrán comprobar que habla de tremendos calores de 30 grados y lluvias refrescantes en agosto. Ja. Jugamos en ligas distintas, nuestra sequía es de primera división. Olivier Filippi nos enseña cómo debemos regar e insiste mucho en que estos riegos son imprescindibles los primeros años. Pero luego asegura que cuando las plantas han enraizado podemos dejar de regar. Bien, Provenza no es Inglaterra pero tampoco es Castilla. Como bien señala Fernando la humedad ambiental que trae el océano ayuda muchísimo. Esa misma humedad es la que debe ayudar a Heidi Gildemeister a no regar su jardín en Mallorca tal y como asegura en sus libros. Aunque a este respecto también hay que decir que las plantas empleadas por Filippi y Gildemeister, al menos hasta donde yo conozco, son plantas que presentan un pico a finales de primavera y principios de verano, y un resto del año en el que conservan la estructura pero ya no serán tan espectaculares. Los jardines de Piet Oudolf o de Fernando Martos, tienen picos de floración a lo largo de toda la primavera, verano y hasta bien entrado el otoño. Planten una lavanda y una Salvia nemorosa y comparen.  Y en confianza, les diré que en algunas fotos del libro de Heidi Gildemeister se ven claramente las tuberías de riego por goteo, así que no se corten y rieguen bien. 
Para acabar les dejo con unas fotos de la semana pasada de mi jardín. A estas alturas del año lleva 5 riegos. Calculo que a finales de septiembre me iré a unos 15 o 20 riegos. Son muchos más que los que se ha marcado como objetivo Miguel Urquijo pero teniendo en cuenta que es un jardín en su segundo año y que hemos tenido una primavera extremadamente seca, creo que la cosa es para felicitarse. Y tampoco nos olvidemos que esto no va de cosas como gastar poca agua o ser amigo de las abejas, esos son regalos que podemos conseguir con un buen diseño y gestión de nuestros jardines, pero la esencia de la jardinería es otra, la esencia de la jardinería es lograr algo estéticamente bello, algo que nos permita evadirnos, que despierte sentimientos. Así que conociendo a Miguel Urquijo estoy seguro de que su objetivo de 8 o 10 riegos pasará a segundo plano si considera que pone en riesgo la belleza de su jardín. Y tiene margen para hacerlo sin remordimientos, qué narices. Y si no se lo parece prueben a contar las veces que vean de ahora en adelante funcionando los aspersores en cualquier jardín que tengan a mano, que muy probablemente tendrá sus buenas praderas de césped y algún arriate de petunias. Cuenten, cuenten. Verán qué pronto nos adelantan.  




















jueves, 2 de julio de 2015

Un año de vivaces

La semana pasada me deslomé preparando y plantando mi segundo jardín de vivaces. Hacía exactamente un año que preparé y planté mi primer jardín de vivaces. La fecha, algo tardía para mi gusto y el de las plantas viene marcada principalmente por el calendario escolar de la comunidad de Madrid. La última semana de Junio ya no hay colegio y alguien tiene que tomarse vacaciones para cuidar a las niñas. Y yo que soy un padre esforzado y moderno no tengo inconveniente es sacrificarme por mi familia y tener una semana de vacaciones alrededor del solsticio de verano. Como mis hijas y yo nos conocemos bien y quizás no estemos del todo de acuerdo en lo de padre esforzado, para estas ocasiones hemos llegado a un acuerdo de convivencia que nos funciona bastante bien. Las mañanas, desde que amanece hasta que hay que preparar la comida, son todas mías, o lo que es lo mismo, de mi jardín. Las tardes son de las niñas para hacer lo que les apetezca. Les parecerá extraño como a mí, pero en sus tardes a mis hijas nunca les apetece esparcir carretillas de tierra, instalar sistemas de riego, roturar con una motoazada o plantar hierbas. No sé qué les pasa a estas nuevas generaciones pero siempre se decantan por hacer alguna excursión por la montaña, pasear en bicicleta o visitar a algún amigo. Sea. Un trato es un trato y las tardes son suyas. Así que me quedan las mañanas. El tamaño de mi primer jardín era perfecto para ejecutarlo en las mañanas de una semana de vacaciones. El tamaño de mi segundo jardín era desmesurado para ejecutarlo en las mañanas de una semana de vacaciones. En fin, lección aprendida con el precio de tener dolor hasta en las uñas. 
Durante este primer año, a base de aciertos y de muchos errores he podido comprobar lo ciertas que son muchas de las cosas que dicen los libros sobre este estilo de jardinería. La importancia del ritmo logrado a través de la repetición, el peso de las hierbas ornamentales para lograr un aspecto naturalista o los muchos juegos que pueden existir entre unidad y variedad o entre equilibrio y contraste. Y hablando de juegos, si tuviera que elegir una máxima fundamental esa sería: conoce las plantas y juega con ellas. El número de tus errores será inversamente proporcional a tu conocimiento de las plantas. Es imprescindible conocer en profundidad su aspecto marcado por cosas como estructura, tamaño, textura, colores o fechas de floración. Y no menos importante es ser capaz predecir su ecología que vendrá determinada por sus apetencia de suelo, humedad, exposición al sol y resistencia al frío y al calor. Si conoces todo esto y además tienes una base sobre preparación de terreno, riego, poda, plagas y lo que son o dejan de ser malas hierbas, entonces estás de suerte y puedes empezar a jugar con esperanzas de tener un jardín. Y en ese juego las reglas son tan innumerables como las infinitas combinaciones de plantas, así que pronto empezarás a volverte un poco loco con una lista interminable de especies que te gustaría tener y con su plantación en bloques, en matriz, mixtas o vaya usted a saber. Pero en cualquier caso, si eres capaz de tomarte los fracasos con deportividad, el asunto será divertido. En mi caso ha pasado un año y es un buen momento para ver algo del paso del tiempo por el jardín. Mientras el nuevo jardín empieza a calentar, aquí van unas fotos de las mejores jugadas de nuestro primer año de vivaces (en orden cronológico desde Agosto del 2014 hasta la semana pasada)




































Han participado en el juego con mayor o menor éxito: 
  • Allium hollandicum 'Purple Sensation'
  • Allium neapolitanum
  • Allium sphaerocephalon
  • Chrysanthemum x superbum 'Alaska'
  • Deschampsia flexuosa
  • Echinacea purpurea
  • Echinops banaticus 'Blue Glow'
  • Eragrostis spectabilis
  • Euphorbia amigdaloides var. robbiae
  • Cynara cardunculus
  • Cynara scolymus
  • Foeniculum vulgare
  • Hemerocallis citrina
  • Kalimeris incisa
  • Liriope muscari 'Big Blue'
  • Lythrum salicaria
  • Miscanthus sinensis 'New Hybrids'
  • Muhlenbergia capillaris
  • Rudbeckia subtomentosa
  • Salvia farinacea
  • Salvia nemorosa 'Blue Hill'
  • Salvia nemorosa 'Ostfriesland'
  • Stipa gigantea
  • Stipa tenuissima 'Pony Tails'
  • Verbascum thapsus
  • Verbena bonariensis

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