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miércoles, 25 de enero de 2012

Benmore Botanic Garden


A solo 22 millas del Ardkinglas Woodland Garden, se encuentra otra poderosa razón para visitar la zona de Argyll. Tan poderosa como las 49 secuoyas gigantes que forman una avenida impresionante en su entrada. Plantadas en 1863 (originalmente se plantaron 50, pero una de ellas no resistió los temporales de 1968) por el primer dueño del jardín, el americano y millonario Piers Patrick (dicen que plantó más de seis mil árboles, muchos coníferas, qué tío), algunas alcanzan alturas superiores que rondan los 50 metros. 
El jardín, perteneciente al jardín botánico de Edinburgo, tiene una extensión de 49 hectáreas y se asienta a los pies de unas montañas en una disposición que por alguna razón que se me escapa me recuerda a La Granja. Además de enormes ejemplares de coníferas (la más alta un Abeto Douglas que medía ya 64 metros en el 2005) y un jardín formal que incluye una importante colección de coníferas (en este caso apropiadas para jardines pequeños, osea, enanas) el parque se aprovecha de su clima privilegiado (la corriente del golfo caldea a la nórdica Escocia) y ha añadido recientemente espacios dedicados a representar la flora de Bhutan, Chile, Japón y Tasmania. Un jardín de gigantes y nombres tan sugerentes como Japanesse Valley, Tasmanian Ridge, Chilean Rainforest Glade o Bhutanese Glade, es un must to (Dios, cómo odio esta expresión)

lunes, 16 de enero de 2012

Ardkinglas Woodland Gardens

Durante mucho tiempo pensé que Escocia era un inmenso desierto verde de montañas cubiertas de musgos y helechos. Prejucios que no sé de donde me saco. Escocia tiene bosques, y muchos. Y jardines también, como éste de nombre tan sugerente como El jardín del bosque de Ardkinglas, si se me permite la traducción libre. Sólo por ese nombre se merece una entrada en el blog. Y también por tener el árbol más alto de toda Gran Bretaña, un Abies grandis de 62 metros. Lo saben bien quienes se han subido recientemente a él para medirlo y recaudar dinero para una causa solidaria. Como ocurre con las secuoyas de La Granja, pese a su talla más que respetable este árbol aún no ha alcanzado el tamaño descomunal que alcanzan en su tierra de origen, la costa del Pacífico, tierra de gigantes donde se acumulan las especies de árboles más altas del planeta, con el permiso de los eucaliptos australianos. En Ardkinglas también presumen de tener la conífera más voluminosa de Europa, un abeto blanco (Abies alba), que no sé si será el más voluminoso de Europa, pero su tronco de más de diez metros de perímetro es realmente impresionante. También hay en este jardín ejemplares muy reseñables de especies exóticas como Fitzroya cupressoides, Chamaecyparis obtusa, Thuya plicata y Tsuga mertensiana var. jeffreyi. El jardín de 12 hectáreas a orillas de un larguísimo fiordo en el oeste de Escocia también destaca por sus colecciones de Rododendros.

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