Los aficionados que queremos hacer nuestros pinitos con un jardín de estilo naturalista basado en perennes nos sentimos algo desubicados en España. Tampoco creo que en otros países te encuentres un jardín de Piet Oudolf a la vuelta de cada esquina, pero es que hasta hace bien poco estaba convencido de que la Nueva Ola de Perennes no había sido capaz de atravesar los pirineos. Es verdad que tenemos grandes jardines y grandes jardineros, pero no creo exagerar si digo que no llevamos la jardinería en la sangre. Nos debimos desfondar con la Alhambra. Y aún así, ahora mismo hay una nueva generación de jardineros y paisajistas en España que pelean por sacar adelante nuevos estilos de jardinería. También viveristas que se esfuerzan por ofrecer nuevas colecciones de plantas a la altura de la tradición europea. Auténticos valientes todos ellos que deben tener mucho de vocacional para dedicarse a semejantes profesiones en este país, dónde no hay más ver los catálogos de viveros o de las editoriales que publican libros o revistas sobre jardinería y horticultura para darte cuenta de que no es una afición o un arte que sea troncal en nuestra sociedad. Aquí la gente (perdón por la generalización) no suele viajar para conocer un jardín ni hay muchos jardines privados que hagan jornadas de puertas abiertas. Esto no es Inglaterra o Holanda.
Así, si buscas referencias para tu jardín no te queda otra que buscarlas en los libros de Oudolf y Noel Kinsbury y Michael King y Dan Pearson y otros muchos, y cada vez te sientes un poquito más desplazado y envidioso de ver jardines preciosos en Inglaterra o en Holanda o en Estados Unidos o en Suecia o incluso Japón. Y piensas, que sí, que son muy bonitos pero que no darías el canto de un duro por su supervivencia en un clima como el nuestro donde allá por el mes de Junio las lluvias te dicen hasta luego y no las vuelves a ver el pelo hasta Octubre. Y entonces conoces el trabajo de Amalía Robredo y te animas un poco, porque ya está bien de tanto norte, pero tampoco mucho porque Uruguay está muy lejos, tan lejos que de tanto sur casi es como si fuese otra vez norte, aunque un norte con diferencias climáticas notables. La semana pasada Thomas Rainer decía en su blog que Amalía ha usado una paleta de plantas nativas en su país de residencia para mostrarnos el potencial del estilo de la Nueva Ola de Perennes para ser adoptado y reinterpretado originalmente en otro continente. Es cierto, precisamente esta autora es el mejor ejemplo de que lo que hay que hacer es tomar la esencia y los principios del movimiento y estudiar y experimentar hasta conseguir adaptarlos a las imposiciones de nuestro clima. En mi caso, el plan se resume básicamente en 5 puntos:
- Usar especies de reconocido prestigio por nuestros lares para crear volumen y estructura. Principalmente lavandas, salvias y santolinas.
- Experimentar con gramíneas porque siento que sus cualidades son únicas para alcanzar la esencia naturalista en un jardín. En mi caso, para terreno arcilloso, clima frío del demonio en invierno y seco hasta el hastío en verano voy a empezar probando con Sporobolus heterolepis, Stipa tenuissina y Stipa gigantea. Se aceptan consejos.
- Experimentar con vivaces que me resultan especialmente atractivas para poner un acento al jardín. Ni idea de cómo se darán en mi terreno, pero quien no arriesga no gana. Echinops banaticus, Digitalis ferruginea, Allium sphaerocephalon, Eremurus robustus y Salvia nemorosa son algunas de las que están en mi lista de los deseos para este año.
- Tratar de introducir en nuestro jardín plantas silvestres que crecen en nuestros montes y tienen un atractivo innegable. Identificarlas primero no estaría mal.
- Y por último y más importante: poner toda mi fe en que el criterio estético de mi mujer, como dos vidas más desarrollado que el mío, ponga algo de orden en todo esto.
Bueno, pues si ya sabes lo que quieres hacer de qué te quejas. Pues me quejo de que tener un referente cercano se agradece, alguien que demuestre con hechos que un jardín de este estilo en nuestra tierra no es una utopía. Por eso me he alegrado tanto al conocer el estudio de paisajismo Planta Paisajistas. El estudio está formado por Enriqueta León del Olmo y Olmo Rengifo Carreras. Ambos estudiaron en la Escuela de Jardinería y Paisajismo Castillo de Batres y en el 2009 se unieron para ofrecer servicios de mantenimiento, diseño y construcción de proyectos de jardinería y paisajismo. Pertenecen al grupo de los valientes de los que hablábamos hace un momento. Y en su porfolio he encontrado con alegría la mejor demostración de que un jardín estilo Nueva Ola de Perennes es viable en nuestra tierra: su Jardín Laboratorio en la provincia de Segovia. En él experimentan con más de trescientas especies y variedades jugando con el diseño de composiciones en base a las exigencias y evolución de las diferentes plantas. Esta experimentación les entrega un resultado inmediato, porque los macizos resultantes no desmerecerían en el jardín de cualquier afamado jardinero, pero además les aporta una herramienta inigualable, porque como señalan ellos mismos en su web, de esos macizos surgen muchas de las ideas y las plantas que luego utilizarán en los proyectos que ejecutan con sus clientes. También abren su jardín a los visitantes que quieran acercarse a conocerlo y se plantean la creación de un vivero. En definitiva, siguen los pasos de glorias como Mien Ryus, Piet Oudolf o Beth Chatto, pero en Segovia, a tiro de piedra de mi parcela. Lo que para mí tiene un valor incalculable, porque qué quieren que les diga, la provincia de Segovia la veo bastante más tangible que el condado de Essex. A continuación algunas fotos de esta maravilla de jardín.
Fuente: Planta Paisajistas

















































