viernes, 14 de mayo de 2021

INTRODUCCIÓN A LA JARDINERÍA NATURALISTA

Plantación de Fernando Martos en el Botánico de Madrid, Septiembre de 2019

A riesgo de ser simple en exceso, me atrevería a decir que toda la historia de la jardinería ha girado alrededor de diferentes corrientes pro y anti naturaleza, dependiendo de la relación del ser humano con ella en un momento determinado. Dicho de otra manera, la jardinería ha oscilado entre los jardines que han perseguido ser una expresión explícita del control del ser humano sobre la naturaleza y los jardines que por el contrario persiguen ser una expresión de la naturaleza en sí misma. Esto se ha traducido en una la lucha entre lo formal y lo geométrico y lo informal y romántico, aunque con implicaciones algo más complejas. A lo largo de la historia ha habido períodos y culturas que han visto la naturaleza como algo salvaje, peligroso y amenazante y otros que la han percibido como una mística y amenazada fuente de belleza. La jardinería adaptándose a la  percepción social y cultural de cada momento, ha buscado bien refugio o dominio sobre algo amenazante, bien la potenciación de una imagen un tanto idealizada de un ente benévolo. Y así, a lo largo de la historia, la jardinería ha generado obras tan dispares como el Jardín de Versalles y la High Line de Nueva York.

¿Dónde nos encontramos hoy? En la actualidad de manera mayoritaria la naturaleza se percibe como algo amenazado de lo que nos hemos distanciado en exceso. Más importante aún, hemos empezado a ser conscientes de que el ser humano ni domina ni es amenazado por la naturaleza, sino que simple y llanamente es parte intrínseca de la misma. En definitiva, la apreciamos y nos preocupa porque somos parte de ella. Diría que hoy día la relación del ser humano con la naturaleza se percibe como la recuperación de un buen amigo al que hace tiempo que no vemos. Desde el punto de vista de la jardinería, en la lucha entre los modelos que buscan dominar la naturaleza o que pretender jugar con ella, en la actualidad domina claramente el segundo, aunque con diferentes grados de éxito. La preocupación por el medio ambiente y la concienciación ecológica, aun estando lejísimos de los niveles deseables, ha alcanzado niveles sin precedentes. Además el modelo económico actual no permite el uso masivo de recursos que la jardinería de cierto tamaño implicaba en el pasado. Estos factores nos han llevado a que si bien los jardines deben seguir siendo bonitos además deben aportar beneficios al medio ambiente y reducir el consumo de insumos en su mantenimiento. La corriente que ha dado forma a estos requisitos es la Jardinería Naturalista.

La Jardinería Naturalista, aglutina como veremos enseguida estilos muy diferentes, pero todos ellos responden a un patrón común: buscan la belleza a través de la evocación de un entorno natural. La Jardinería Naturalista se basa en combinaciones de plantas capaces de disparar una intensa respuesta emocional en el espectador porque evocan la estancia en entornos naturales que el ser humano considera agradables. Es importante destacar ya que la Jardinería Naturalista no intenta copiar esos modelos naturales, sino que busca incrementar su esencia para que su atractivo y poder evocador sean más potentes que en el modelo natural mismo. Así, la paradoja de la Jardinería Naturalista es que es muy poco natural, ya que construye una versión humanizada de la naturaleza,  comunidades vegetales que pueden funcionar de la misma manera que determinadas comunidades vegetales naturales pero que en realidad son artificiales y distintas a cualquier cosa que puedas encontrar en estado salvaje. La Jardinería Naturalista no tiene por qué ser sostenible y ecológica, aunque en los últimos tiempos son estos conceptos los que han impulsado el estilo como nunca antes. Para que la Jardinería Naturalista sea sostenible, es imprescindible que las especies empleadas estén adaptadas a las condiciones ecológicas del lugar. La Jardinería Naturalista sostenible persigue jugar con la naturaleza en vez de enfrentarse a ella. Por último, si bien la Jardinería Naturalista puede evocar en principio cualquier modelo natural (prados, praderas, matorrales, garrigas, humedales, bosques, etc) en la práctica casi todos los estilos persiguen la evocación de comunidades vegetales formadas principalmente por vivaces y arbustos, hasta el punto de que el estilo que ha provocado un auténtico punto de inflexión en la historia de la jardinería es lo que ha venido en llamarse la Nueva Ola de Vivaces.

ESTILOS EN LA JARDINERÍA NATURALISTA

En la actualidad, dentro del sello de plantaciones naturalistas, se incluyen muchos aromas y existirían muchas maneras de clasificarlos. Yo voy a usar la clasificación que emplea el paisajista inglés Nigel Dunnett en su último libro “Naturalistic Planting Design”. De acuerdo a la clasificación de Dunnett tenemos:  

·      El Naturalismo Impresionista: es el movimiento más antiguo que enlaza con el jardín paisajista inglés. Surgió con autores de referencia como William Robinson (1838 – 1935) que en su época abogó por acabar con la rigidez y formalidad de la jardinería e impulsó el empleo en los jardines de plantas que podían encontrarse de forma habituales en los campos y bosques. Contemporánea y más importante aún que Robinson fue Gertrude Jekyll (1843 – 1932) que desarrolló una técnica del uso del color y empleó las plantas como material artístico para la creación de composiciones muy pictóricas. Por eso se dice que este movimiento tiene una aproximación similar a la de la pintura impresionista, mediante las composiciones dirigidas por las relaciones de color. El movimiento de Robinson y Jekyll entroncó con el movimiento Arts and Crafts en Inglaterra y su gusto por lo rural y lo romántico. En la actualidad, podríamos englobar en este estilo a los grandes paisajistas naturalistas ingleses como Dan Pearson o Tom Stuart-Smith, ya que su trabajo está principalmente basado en la combinación artística de las plantas de una manera muy estudiada para lograr efectos de armonía y contraste en base a su forma, textura y color. Al fin, el estilo se apoya en la idea de la Naturaleza Potenciada, en la creación de comunidades vegetales capaces de evocar de manera más intensa que los modelos originales. El estilo se basa en combinaciones muy precisas que requieren altos conocimientos de diseño  y en ocasiones, altas dosis de mantenimiento para conservar el jardín en la imagen fijada.

Broughton Grange, de Tom Stuart-Smith

  El Naturalismo Tecnocrático: es una aproximación mucho más científica y técnica que el modelo anterior. El estilo se basa en la integración de principios científicos ecológicos con la práctica hortícola. Lo que podríamos llamar Horticultura Ecológica. El Naturalismo Tecnocrático se apoya principalmente en el análisis científico de las distintas especies vegetales y, muy especialmente, de los hábitats en los que crecen. Mediante el estudio de los hábitats de las plantas y de los modelos de competitividad y supervivencia que presentan en ellos, se busca combinar a las plantas de acuerdo a su compatibilidad ecológica. Así, se definen reglas y diferentes metodologías para llevar a cabo la combinación de plantas adecuadas a un entorno determinado. Su aproximación suele ser biogeográfica, ya que el análisis científico nace del estudio de comunidades vegetales específicas, y las reglas derivadas de dicho estudio persiguen la creación de versiones de estas comunidades. Las reglas derivadas del análisis tienen como entrada las distintas tipologías de plantas y producen como salida las proporciones de cada especie a emplear. Con el listado de plantas y las proporciones definidas, se realiza una plantación o siembra más o menos aleatoria. Una vez que se cuenta con las reglas, seguir el modelo es muy sencillo y no requiere apenas diseño, pero también se pierde gran parte de la capacidad artística de los otros modelos. Si el naturalismo impresionista enlazaba con la jardinería inglesa, el tecnocrático enlaza con la tradición alemanda del siglo XX, y se ha desarrollado de manera notable en universidades de aquel país. Aunque en la actualidad cuenta con importante referentes en otros países como Nigel Dunnett y James Hitchmough en Inglaterra o Thomas Rainer en Estados Unidos.

Merton Borders, en el Botánico de Oxford, por James Hitchmough

·        El Naturalismo Modernista: esta corriente se basa principalmente en la selección rigurosa de especies y la simplicidad en las formas, para imponer un control sobre el exceso que en otras corrientes puede llevar al desorden. Aquí impera la legibilidad, el orden que permita que la plantación sea fácil de entender. Se establece un marco muy claro para las plantaciones aunque luego se permite que estas sean libres, poniendo siempre el foco en que exista una estructura clara a lo largo de todo el año. La importancia del color pasa a un segundo plano frente a las combinaciones estéticas que producen diferentes asociaciones de plantas en base a su forma y textura. Frente al detallismo del Naturalismo Impresionista, o la aleatoriedad del Tecnocrático, aquí la combinación de plantas se basa en el uso de bloques de vivaces entremezcladas con gramíneas y otras plantas de fuerte estructura que emergen de una manera aleatoria. El movimiento últimamente se ha desplazado hacía mezclas más aleatorias, pero incluso en estas mezclas hay una estructura clara, limitación en el número de especies y uso de bloques de dos o tres especies. El foco en la forma sobre la floración y la pérdida de sentimentalismo del movimiento Impresionista, convierte a este estilo en muy adecuado para ambientes urbanos. Como aspecto negativo, el exceso de foco en la forma y funcionalidad puede hacer que estas plantaciones sean frías y carezcan de cierta emoción. Esta corriente ha destacado principalmente en Holanda bajo el impulso de Piet Oudolf, paisajista que se ha convertido en la estrella indiscutible de la Jardinería en lo que llevamos de siglo.

Plantación de Piet Oudolf en Hauser and Wirth, Somerset


En cualquier caso las fronteras entre estas corrientes son bastante difusas y casi todos los autores toman ideas de todas ellas. Así por ejemplo, en España existen paisajistas como Miguel Urquijo o Fernando Martos que aunque a primera vista podrían ser englobados en la categoría de Naturalismo Impresionista, están realizando jardines de gran calidad con engloban características de distintas corrientes y estilos. En realidad, si por algo destacan los jardines de todos los autores señalados es por inspirarse en un clima y una cultura particulares y ser capaces de generar jardines naturalistas cuya personalidad y belleza no se merece ser categorizada.   

 

Jardín diseñado por Miguel Urquijo y Renate Kastner en Ávila

El lector avezado a estas alturas se estará preguntando que dónde ha quedado lo de la Nueva Ola de Vivaces. Esta corriente surgida alrededor de la Jardinería Naturalista ha supuesto una auténtica revolución en la forma de entender la jardinería. ¿Qué tiene que ver la Nueva Ola de Vivaces con las corrientes o estilos comentados antes? Pues todo, porque en realidad engloba a todos ellos. O nada porque en realidad no engloba a ninguno. La Nueva Ola de Vivaces, no es un estilo y tampoco diría que es un movimiento. Simplemente es un grupo de personas haciendo cosas muy parecidas o con motivaciones muy similares en un mismo período de tiempo. Y lo que hacen no es otra cosa que diseñar Jardines Naturalistas potenciando principalmente un tipo concreto de plantas, las vivaces. Aunque los grandes paisajistas no dejan de lado a nuestros queridos árboles y arbustos, sí es cierto que en las últimas décadas se están apoyando en las vivaces de una manera especial. Esto se debe a que muchas vivaces presentan una floración y estructura muy interesantes para un jardín, y además su ciclo de vida permite conseguir con ellas jardines atractivos y dinámicos sin tener que incurrir en el coste de las siembras o plantaciones anual. Además su tiempo de implantación es muy bajo permitiendo obtener buenos resultados desde el primer año, y un jardín maduro a partir del segundo o tercer año. En definitiva son la mejor herramienta para conseguir ciertos objetivos.

¿POR QUÉ LA JARDINERÍA NATURALISTA?

Por supuesto no solo la jardinería naturalista es interesante. Hay grandes ejemplos de jardines que responden a un planteamiento más clásico o más modernista que son igualmente hermosos. Ni siquiera el mantenimiento es un justificante para la jardinería naturalista. Uno podría crear un jardín basado en grandes bloques de especies muy concretas, y crear una imagen interesante con bajos requisitos de mantenimiento. Pero esta aproximación difícilmente estaría a la altura de un jardín naturalista en términos de riqueza medioambiental y tampoco desde el punto de vista de la satisfacción de los visitantes que lo disfruten. Para entender esto hay que ponerse un poco filosóficos y psicológicos. Un aspecto que habitualmente obviamos pero es insoslayable es que estamos unidos a la naturaleza, es algo integral a todos nosotros porque somos parte de ella. De hecho hay quien opina que el anhelo del ser humano por hacer jardines, independientemente de la época, cultura, riqueza y situación geográfica, es la mayor expresión de esta innata conexión con la naturaleza. Se han hecho experimentos que muestran que cuanto más evocan los jardines determinados modelos naturales, más agradables y apreciados son por quienes los disfrutan. Y como decíamos antes, si hay algo que caracterice a la Jardinería Naturalista es su afán por evocar. En realidad el objetivo final de los jardines naturalistas no es crear algo funcional, o bello, o rellenar un espacio o copiar a la naturaleza. El objetivo final de un jardín naturalista que merezca ese título es crear algo que provoque una emoción, aunque sea de una manera inconsciente, en el espectador. Volviendo al enlace innato que tenemos con la naturaleza, ciertos paisajes naturales son capaces de provocar en nosotros determinadas respuestas emocionales. Es algo universal, primitivo que muchas veces está profundamente enterrado debajo de capas de educación, prejuicios y desconexión con el mundo natural. Pero son instintos primarios, algunos positivos y otros negativos, que están ahí, existen y en determinadas situaciones pueden ser desbloqueados. Las plantaciones naturalistas bien diseñadas tienen el poder de desbloquear algunos de estos instintos primarios positivos. El aspecto de uno de estos jardines, en alguien dispuesto a observar, puede atravesar las capas de inhibición y conducta que construimos y liberar un sentimiento primitivo e infantil de disfrute y libertad, del mismo modo que sucede con otros artes como la pintura, la escultura, la música o la buena cocina. Esto es lo que llamamos capacidad de generar una respuesta emocional.

Lograr esta respuesta emocional no es sencillo, ya que no se trata de copiar o reproducir lo que existe en la naturaleza. Es algo más complejo que comienza por comprender los aspectos visuales que funcionan como disparadores para hacernos creer que algo tiene una cualidad de natural. Esos disparadores se basan en el uso de las formas, colores y texturas que reflejen la manera en las que las plantas aparecen en las comunidades vegetales salvajes. También es importante que las plantaciones evoquen tipos muy determinados de paisajes. Grandes partes de nuestro comportamiento están aún gobernadas por nuestra historia evolutiva. Desde un punto de vista evolutivo, antes de ayer éramos monos que acabábamos de bajar de los árboles. Igual que muchos aspectos de nuestro comportamiento siguen basándose en instintos primitivos, nuestra respuesta a un paisaje también puede estar conducida por estos instintos. En este sentido, está demostrado que los paisajes más satisfactorios y placenteros para el ser humano son aquellos en los que podemos ver sin ser vistos. En otras palabras, paisajes que puedan ser fácilmente vistos y entendidos desde una posición, y que además esa posición se sienta como un lugar seguro. Dicho de otra manera, jardines que ofrezcan intimidad. Por eso gran parte de la Jardinería Naturalista busca evocar modelos muy concretos de comunidades vegetales: prados, praderas y montes bajos. Porque son espacios que cumplen fácilmente con esos criterios de intimidad, seguridad y visibilidad. Para conseguir el éxito, como en todo arte tenemos la materia prima (principalmente las plantas y los elementos arquitectónicos que las enmarcan) y una serie de técnicas que pueden garantizar el éxito. Cuando el diseño es exitoso, el jardín será capaz de despertar una respuesta emocional que el modelo natural en el que se basa, no podrá invocar. Por esto hay quien se refiere a estos diseños como Naturaleza Potenciada.  

Jardín de Fernando Martos, Finca las Tenadas, Madrid

Otro concepto muy importante en las plantaciones naturalistas es el de cambio y evolución a lo largo del tiempo. Aquí la visión es muy diferente a la de la jardinería clásica que casi siempre busca una imagen estable de un año a otro e incluso dentro del mismo año. Los jardines naturalistas buscan en cambio la evolución a lo largo de las estaciones, pero también evolución y movimiento con el paso de los años. Algunas plantas tendrán éxito y otras desaparecerán. La reproducción espontánea de nuevos ejemplares también será bienvenida siempre que las plantas nacidas encajen en los objetivos del diseño. Así, la gestión del jardín en lugar de buscar mantener una foto determinada se centra en garantizar la diversidad de especies y la filosofía general que se buscó en el diseño original. También es importante asumir la belleza que puede contener la estructura de las plantas después de su floración, y en el caso de las vivaces incluso después de muertas (nada muertas en realidad, bajo tierra están dormidas esperando su turno con la llegada de la primavera). Uno de los grandes logros de Piet Oudolf ha sido hacer ver a los amantes de la jardinería el interés que puede contener una plantación de vivaces incluso en invierno. Su el marrón también es un color se ha convertido en eslogan. Todos estos conceptos llevan a que los espectadores puedan tener una actitud más activa que pasiva hacia el jardín. La percepción del cambio lleva a dejar de ver el jardín como un cuadro estático y tener una actitud más observadora a lo largo del año, teniendo una percepción que te permite sentir el momento actual y el paso de las estaciones. Se han hecho experimentos con plantaciones de este tipo que demuestran que una plantación de este tipo en una calle determinada, ha provocado que porcentajes nada despreciables de personas modificasen sus trayectos al trabajo. La High Line de Nueva York, el jardín de estilo naturalista más famoso en la actualidad, se ha convertido en pocos años en la atracción más visitada de toda la ciudad, lo que es decir mucho tratándose de Nueva York. 

 

The High Line, Nueva York, Diseño de plantación de Piet Oudolf

ASPECTOS DE DISEÑO DE UN JARDÍN NATURALISTA

Pues como decíamos, resumiendo mucho en la actualidad el objetivo principal de los jardines naturalistas es evocar un modelo natural respetando altos niveles de sostenibilidad. Por este motivo se califica a estos jardines como plantaciones High-Impact – Low-Input. Nigel Dunnett nos da una serie de claves que debería cumplir un jardín, especialmente en un espacio público, para que tenga un alto impacto visual (High-Impact) con una baja exigencia de recursos (Low-Input):  

  • El jardín debe ser colorido y estimulante, y para ello debe crear efectos visuales estéticos y dramáticos que generen gran aceptación en el público. 
  • Las plantaciones deben tener interés visual a lo largo de todo el año
  • Las plantaciones deben ser biodiversas y ofrecer alimento y refugio a las aves, pequeños mamíferos, reptiles e insectos del entorno.
  • Las plantaciones deben exigir un bajo consumo de recursos como tiempo, agua y fertilizantes.
  • Es importante que las técnicas de mantenimiento exigidas por el jardín sean simples de forma que el jardín pueda ser mantenido por jardineros sin experiencia apoyándose en ligeras indicaciones.  


The Barbican, Londres. Plantación de Nigel Dunnett

Para conseguir estos objetivos hay una serie de técnicas a seguir:

  • La estructura y el orden son estrictamente necesarios. Aunque el nombre pueda sugerir lo contrario, un jardín naturalista no puede ser desordenado o caótico. La organización de las plantas puede ser más o menos aleatoria, pero siempre debe cumplir ciertos patrones sin los que la plantación no sería entendible o atractiva. Esto es el orden interno. Más importante aún es el orden externo, que la plantación esté contenida en un marco claro. Los elementos estructurales que enmarquen la plantación serán el contraste que enfatice su carácter naturalista y le darán un sentido y un propósito. Por eso se suele comentar que la Jardinería Naturalista no es revolución, es evolución, ya que toma elementos interesantes de otros estilos de jardinería. 
  • Las plantas seleccionadas deben tener una estructura clara y atractiva. La planta debe tener buen aspecto durante muchos meses del año, más allá del final de la floración y preferiblemente durante el invierno. En el caso de emplearse plantas que sólo tengan buen aspecto durante épocas muy determinadas (el caso de algunas vivaces y de casi todos los bulbos) será importante ubicarlas de tal manera que se escondan entre otras plantas de mejor aspecto una vez que haya pasado su momento de esplendor.
  • El ritmo o repetición de elementos es fundamental. Una planta o un pequeño grupo de plantas de una misma especie, debe repetirse a lo largo de la plantación para crear ritmo y una sensación de unidad. Sin esta repetición la plantación no tendrá un sentido claro y parecerá más una colección de plantas que un jardín.
  • La combinación de plantas adyacentes deben conseguir el difícil equilibrio entre complejidad y coherencia. El contraste entre colores, formas y texturas deben ser el adecuado.
  • Que haya un alto número de especies distintas garantiza que el número de posibles combinaciones de plantas sea muy alto, evocando la riqueza y aleatoriedad de la naturaleza. Pero también es necesario aplicar determinado control para evitar caer en el desorden o falta de ritmo que pedíamos evitar en los anteriores puntos. 
  • La evolución temporal del jardín se logra seleccionando plantas que florezcan en distintos meses del año. En cada momento puntual debe haber al menos tres plantas en floración, que se irán alternando con otras a lo largo del tiempo, creando distintas escenas en el jardín con el paso de las semanas. 
  • La plantación debe dar una imagen de sensibilidad ecológica, la sensación de que la vegetación encaja en el sitio, que las plantas son ecológicamente coherentes entre sí y también con la región en la que se encuentran. Parece que todos tenemos un intuitivo sentido de la compatibilidad, un tipo de sabiduría ecológica imbuida. Realmente lo que ocurre es que plantas de similares hábitats tienen similares adaptaciones y por lo tanto presentan una coherencia visual. Las plantas que tengan esa coherencia visual con toda probabilidad serán las mejor adaptadas a nuestro ambiente.  
    Jardín de Miguel Urquijo y Renate Kastner en los Montes de Toledo

Y aquí lo dejamos. Gran parte de este texto está basado en la extensa, excelente, científica, ingenierilmente organizada y apasionante exposición que hace Nigel Dunnet sobre la jardinería naturalista en su libro Naturalistic Planting Design, que por supuesto recomiendo fervorosamente. 

7 comentarios:

  1. Gracias es un artículo estupendo!

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  2. Has hecho un excelente resumen de las últimas tendencias en jardinería que, querámoslo o no, nos está afectando a todos. Para mi hay muchas cosas de la jardinería naturalista que me gustan y otras no tanto porque no son tan útiles como cuentan. Por ponerte un ejemplo, en el norte, con fuertes lluvias y nieve durante el invierno, un jardín casi solo de plantas vivaces y herbáceas tiene un aspecto miserable y desaliñado, mientras que si se combina con arbustos perennes y un poco de estructura geométrica es visualmente mucho más atractivo. Es solo un detalle.
    Saludos

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    1. Eso que comentas es cierto. Y no se debe confundir jardinería naturalista con jardinería con solo vivaces o jardinería sin estructura. En algunas de las fotos que he publicado con la entrada se ve que son jardines con una fuerte presencia de arbustos que crean la estructura interna del jardín. Y todos ellos están contenidos en una clara estructura de muros, caminos y borduras, bastante geométrica en algunos casos. Es el Messy ecosystems, orderly frames del que hablan algunos autores. Muchas gracias por comentar.

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  3. Me gusta mucho la jardinería hace poco hice este curso de jardinería y restauración del paisaje en esta web https://1cursos.com/f-curso-de-jardineria-y-restauracion-del-paisaje y de verdad me ha servido mucho a nivel profesional y a identificar plantas.

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  4. Fernando Martos es un autentico crack!

    Enhorabuena por el post, gracias por ese enfoque diferente y tan necesario!

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  5. Excelente
    Muchas gracias por hacerlo llegar

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