jueves, 2 de enero de 2020

Un Jardín Ultranaturalista


En la última entrada publicaba una entrevista a Thomas Doxiadis en la que se vislumbraba un paisajista enamorado del paisaje Mediterráneo. Cómo no enamorarse de un paisaje así, ¿no?. Bueno, no nos emocionemos tan rápido, porque me temo que este enamoramiento no es tan común. La proporción de los que sufren por ver destruidos nuestros paisajes no es para tirar cohetes.  Para mayor mérito de Doxiadis, estoy convencido de que ser paisajista y sufrir esas sensibilidad debe ser una pesada carga. Seguro que su ideal sería que las casas y sus jardines parezcan mágicamente posados sobre un paisaje inalterado. Ambiciosa y vana ilusión. Hablar de procesos constructivos de viviendas es un poco un oxímoron: casi todo es destructivo en esos procesos. Las máquinas y camiones son hachas que abren feas heridas en un paisaje frágil y de lenta regeneración como el mediterráneo. No nos olvidemos de la dureza de la soledad. Hay tantos ejemplos que demuestran lo solos que están los Doxiadis del mundo... Para empezar el mercado de plantas apenas presta atención a la mayoría de especies nativas mediterráneas. ¿Para qué, si no interesan? Diría que la idea que tiene la mayoría sobre lo que debe ser un jardín (esto es, flores, grandes árboles y mucho, mucho, mucho césped) es bastante homogénea.  Homogénea y distante con lo que los paisajes mediterráneos, especialmente en verano, ofrecen.  La vegetación mediterránea es adusta y espartana. En verano duerme espinosa y enfurruñada. Imaginemos al esforzado urbanita que después de años de trabajo ha conseguido comprarse una casa en la playa. Y la estrena y se planta allí en verano dispuesto a no quitarse las bermudas en tres semanas, y orgulloso invita a toda la familia y amigos. Imagínense su cara si esa primera mañana de verano desde la puerta de casa se encuentra un jardín, qué digo un jardín, un trozo de monte, que oscila entre el marrón y el gris. Dios qué sed da este jardín, que nido de víboras y escorpiones. Yo ahí no piso y ahora mismo llamo al cantamañanas este que me ha montado esta mierda de jardín que me va a oír. Y así, me imagino a Doxiadis asumiendo la cruda realidad con un suspiro y sucumbiendo al riego, aunque sea un poquito. Pero no se conforma, y de manera subversiva busca alterar el orden de las cosas, abrir los ojos de sus clientes. Y sí, claro que les instala a dos pasos de su porche jardines que pueden parecer sus jardines soñados, pero estos jardines no son más que un trampantojo que subrepticiamente se difumina con la distancia hasta convertirse en ese paisaje mediterráneo que Doxiadis quiere conservar. ¿Cómo engañar al urbanita entrenado en años de ideas preconcebidas? Con el patrón y densidad, ahí está la clave del engaño.   
Hay una cualidad un tanto subjetiva y sutil en cualquier comunidad vegetal, que podríamos denominar coherencia visual. Es cómo si todo encajase entre sí y con su entorno. Parece magia, pero no lo es. Es simple adaptación. Las plantas que se encuentran en un entorno natural están ahí porque han sido capaces de adaptarse a dicho entorno. Y a mismas adaptaciones, mismos colores, formas y texturas. Así, la primera regla que debemos cumplir es la de la coherencia visual. Las plantas que empleemos deben presentar las mismas adaptaciones que las plantas de nuestro entorno y en la plantación debemos respetar los patrones de proporcionalidad, densidad, combinación y contraste que allí encontramos. En la naturaleza la distribución de las plantas es a un tiempo aleatoria y determinista. Me explico. Si por un lado el nacimiento de una planta en la naturaleza viene marcado por el azar, en realidad ese azar es como el de los casinos tramposos, un azar trampeado por las circunstancias del terreno. La topografía, la humedad, el drenaje, el ph y la disponibilidad de nutrientes juegan fuerte en esta partida y deciden a quien le está permitido crecer en un sitio u en otro. Este juego marca unos patrones y flujos de distribución muy característicos, que los paisajistas naturalistas se afanan por evocar. Hay distintas maneras, y Doxiadis por ejemplo juega con la distribución y proporción de especies. Divide el jardín en diferentes áreas y en cada una de ellas usa diferentes combinaciones de plantas. Los porcentajes de cada especie son distintos en cada área, y a medida que se avanza de una zona a otra van apareciendo y desapareciendo especies. Esto produce una distribución de las especies que evocará los patrones naturales. 
Pero una vez conseguida la coherencia visual, si queremos conseguir jardines que se integren con su entorno y que al mismo tiempo satisfagan las mínimas exigencias de un público mayoritario, nos queda un problema que resolver. Porque si cedemos a los jardines verdes y floridos en verano, debemos ceder a la necesidad del riego. Y si regamos en un entorno rodeado por un seco paisaje mediterráneo, en algún momento habrá una clara frontera divisoria que dará al traste con todo el objetivo de integración entre el jardín y el paisaje. Nuestro jardín será un pegote verde en mitad del secarral. Para difuminar estas fronteras entra en juego el concepto de densidad de plantación decreciente. Las plantas que van a ser regadas tienen una densidad de plantación decreciente a medida que te alejas de la casa. Cuanto más te alejas de la casa menor porcentaje de plantas será regado, y mayor porcentaje de plantas adaptadas a un régimen de riego bajo o nulo se van introduciendo. Así, con este win-win en el que todos se llevan algo, el cliente cuenta con un jardín del que presumir, y el esforzado paisajista evita las duras transiciones entre el verde y el marrón que tanto le horrorizan. 
Estas técnicas son algo así como un pacto entre caballeros en mitad de esa guerra que supone el complejo equilibrio de principios, deseos y gustos en el que yo mismo me veo envuelto. Mi jardín es un querer y no poder en el que cada día me digo que debo buscar una modelo más sostenible desde el punto de vista del riego, y cada día sucumbo antes nuevas tentaciones. Me encantaría ser ultranaturalista, plantar sólo especies adaptadas a los eternos meses de sequía de nuestra meseta y acostumbrar la vista a esa especie de invierno estival que vendrá. Me encantaría soportar con estoicismo la pérdida de plantas por falta de riego y mirar con desdén las exuberantes exóticas que intentan seducirme desde las fotos de los malditos jardines ingleses. Pero soy débil y sucumbo, sucumbo a la tiranía del riego. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor. 

¿Se podría llegar más allá en la integración con el entorno que lo que llega Doxiadis? ¿Se podría ser ultranaturalista? Bueno, se podría si estás haciendo un jardín para ti mismo y encuentras esa sensibilidad hacia el paisaje que te rodea en tu corazón. Y se podría si encuentras a un cliente muy especial. Para muestra un jardín. Un jardín que ha despertado una significativa expectación en los últimos años, como demuestra que pese a su juventud (la plantación se realizó en la primavera de 2015) ya ha aparecido publicado en el Gardens illustrated y en algún importante libro de jardinería. El cliente especial es Peter Sisseck, un renombrado bodeguero que produce Pingus, uno de los vinos más famosos de la Ribera del Duero. Y el afortunado paisajista que coincidió con él es Tom Stuart-Smith, que no necesita mayor introducción. Esta jardín está en una ladera de los páramos de Valladolid y eso lo convierte en un jardín muy especial para mí. Valladolid es una tierra de curiosa topografía. Debe ser la única provincia de España sin montañas. Aquí, en un paisaje profundamente humanizado, lo que manda es la línea recta. Líneas rectas en los interminables campos de secano, en la hileras de viñedos, y en las mesetas que forman sus páramos. Los páramos son superficies tabulares con una ligera elevación de unos cien metros sobre el fondo de los valles fluviales y la Tierra de Campos, que es algo así como una estepa cerealista. El clima de todo este territorio es entre duro y extremadamente duro. Las fuertes heladas invernales y los sofocantes veranos se resumen en los nueve meses de invierno y tres de infierno que dicen lo lugareños. La lluvia es escasa, por debajo de 400mm en casi toda la provincia. Y el suelo en su mayoría es paupérrimo: terrenos muy calizos y pedregosos con apenas suelo fértil. Salvo las zonas de pinares, especialmente en valles arenosos, y la ribera de los ríos, no hay muchos árboles. Algunos trozos de páramo como los Montes Torozos y laderas esclerófilas donde destacan las encinas (Quercus ilex), quejigos (Quercus fagínea) y sabinas (Juniperus thurifera). En fin, es un paisaje de belleza sutil. Y dando botes en medio de esa polvorienta sutileza crecí yo. Les voy a ser sincero: no lo aguantaba. Yo quería montañas, quería hayedos, grandes robledales, praderas verdes. Mis padres tenían una parcela en un páramo, y me apetecía plantar en ella todo lo que un lugar así no me consentía. Tuve que marcharme de allí para aprender a valorar la belleza que hay en este paisaje. Los años me han ayudado a valorar la riqueza vegetal de esas laderas yesosas que a primera vista parecen un desierto, a disfrutar con la mirada perdida en estas enormes extensiones de terreno que a algunos más norteños les producen cierta agorafobia. Peter Sisseck, danés de nacimiento, ha sabido valorar esta belleza desde su llegada a España, y su jardín es una especie de bofetada ejemplarizante. 
Si Valladolid es duro, el terreno donde Peter Sisseck ha construido una espectacular casa que sirve a un tiempo como centro de reuniones para su empresa y vivienda particular, ya es puro masoquismo. Lo tiene todo en contra: es una ladera con fuerte pendiente, suelo yesoso y pedregoso y orientación sur.  Para colmo de males, no disponen de una fuente de agua. Pero sobre las circunstancias de un jardín, ya lo decía Russell Page: "Tales cosas muestran las limitaciones de un lugar y limitaciones implican posibilidades. Un problema es un desafío". Pero aquí el desafío es morrocotudo. Los minerales del terreno y la dureza del clima son ideales para producir vinos de gran personalidad que se encuentran entre lo mejores del mundo. ¿Pero jardines? Aquí ni siquiera es válido el planteamiento de Doxiadis. Además de la casa y el jardín, el terreno cuenta con una pequeña granja de vacas (esto daría para toda otra entrada) y un huerto. Y el único agua del que disponen es el que recogen de los tejados de las construcciones y otras zonas soladas como una pista de pádel. Con menos de 400 mm de precipitación al año, no es mucha agua la que pueden recoger, y deben racionarla entre las vacas, el huerto y el riego de los árboles en sus primeros años. ¿Qué hacer frente a este desafío? Pues cambiar de mentalidad, dejar de lado las ideas preconcebidas y lanzarte a experimentar. Y si puedes contar con un equipo de lujo, pues mejor. El de Peter es de leyenda: Tom Stuar-Smith realizó el diseño general del jardín, Nigel Dunnet diseñó una mezcla de semillas de especies adaptadas a un lugar así y Olvier Filippi proporcionó conocimiento y plantas adaptadas a este clima. Si a nivel micro, el lugar es duro de asumir, a nivel macro la cosa pinta de otro color. En primer lugar tiene unas vistas espectaculares hacia la Ribera del Duero. Y en segundo lugar, su pobreza hacía que hasta los aguerridos agricultores castellanos lo tuvieran algo olvidado. Tan solo algún trozo de terreno era sembrado de girasol, más para llevarse la subvención de la Unión Europea que para coger cuatro pipas. El resto es monte bajo con buenas encinas y sabinas que crean un entorno de fuerte personalidad. Un sitio idea para hacer algo que se integre y difumine en el paisaje. Tom planteó una matriz de plantas adaptadas a las características del lugar para garantizar su superviviencia y la coherencia visual de la que hablábamos hace un rato. En esta matriz hay algunos árboles como encinas y almendros y una gran mayoría de arbustos esclerófilos (Santolia chamaecyparissus y rosmarinifolia, Helichrysum italicum, Dorycnium pentaphyllum, Cistus albidus, Euphorbia characias, Rosmarinus offcinalis, Hyssopus officinalis, etc) Por el aspecto actual diría que se aplicó un criterio de densidad similar al de Doxiadis, con densidad decreciente a medida que te alejas de la casa, y que alrededor de esas plantas se realizó una siembra con la mezcla de Nigel Dunnett. No se enmendó el suelo y no se instaló ningún sistema de riego. Sólo quedaba confiar en el clima y asumir que el jardín iba a tener un aspecto seco en verano y que probablemente se iban a perder muchas plantas. El primer año tuvieron la fortuna de tener buenas lluvias y enlazaron con una primavera muy húmeda. El aspecto del jardín en ese momento es el que aparece reflejado en las fotos de Andrea Jones en el Gardens Illustrated.  Yo he tenido la oportunidad de visitar el jardín varias veces. Algunas en modo paparazzi. Obligaba a mis hijas a acompañarme para parecer inofensivo (soy inofensivo, pero una cosa es serlo y otra parecerlo) y desde los montes cercanos sacaba algunas fotos del jardín. La primera ver que lo vi fue en Septiembre del 2015, y su aspecto no me dejó mucho margen a la esperanza. El jardín era marrón. En aquel momento habría asegurado que el jardín iba a ser un fracaso. Pero después volví a visitarlo en junio del 2016, diría que poco después que Andrea Jones, y lucía espectacular. Muchos de los arbustos medraban bien, y la plantación de Nigel Dunnett había creado unos  densos macizos de Achillea nobilis y Anthemis tinctoria salpicados de otras especies como Salvia sclarea y Anchuza azurea. Era un jardín florido y denso que se integraba en el paisaje que lo rodeaba. Era el sueño naturalista. Después vinieron años de dura sequía y de las cerca de 7.000 plantas que se plantaron y de la mezcla de Nigel se ha perdido un porcentaje muy alto. Pero esto entraba en uno de los escenarios previstos. Tom Stuart-Smith ha dicho a propósito de este jardín: "En ningún otro sitio he sentido de manera más intensa que lo que estoy haciendo como diseñador es poner en marcha un proceso". Para un diseñador que hace jardines tan cuidadosamente planificados, este jardín debió ser realmente disruptivo. En sus jardines suele haber combinaciones vegetales diseñadas con primor, y aquí en cambio dio el salto a un plan de plantación más indicativo que prescriptivo. En junio del 2019 he vuelto a visitar el jardín, esta vez invitado por su dueño, y en las zonas de mayor densidad de plantación cercanas a la casa el jardín tiene muy buen aspecto, pero a medida que te alejas de la casa, aunque algunas plantas se han reproducido de manera espontánea, se ha perdido casi toda la densidad vegetal y hay mucho suelo desnudo. Ahora quedan dos opciones. Armarse de paciencia y esperar a que la naturaleza vaya repoblando el terreno. Al final se llegaría a un comunidad vegetal similar a la que hay en las laderas cercanas, rica en especies aunque variable en aspecto dependiendo del año. En el mismo mes de diferentes años yo la he visto variar entre rica y florida e inexistente. Para evitar la inexistencia, está la segunda opción: seguir actuando y relanzar el proceso. Creo que Peter opta por esta opción. Cuenta con un vivero propio en el que están reproduciendo muchas de las especies que han medrado especialmente bien en el jardín y me consta que está pensando en nuevos experimentos con semillas. Seguiremos atentos e interesados su evolución.

Fotos de las vistas de la Ribera del Duero desde Granja Alnardo. En una de ellas se ve el castillo de Peñafiel, lugar espectacular que me trae estupendos recuerdos.




Fotos del jardín en Junio del 2016

La casa de piedra de Campaspero se integra en las laderas de monte bajo de sabinas
 
 


 
 


Algunas fotos del monte que rodea al jardín después de una primavera especialmente lluviosa. Estas mismas laderas pueden ser un terreno blanquecino y desnudo un año de mucha menos lluvia.







Algunas fotos del jardín durante junio del 2019 en las zonas más cercanas a la casa.



 
 
 
 
 

Y para acabar, el aspecto que mostraba la pasada primavera el jardín a medida que te alejabas de la casa.







martes, 16 de julio de 2019

Entrevista a Thomas Doxiadis


Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Clive Nichols
(If you prefer to read this interview in English, you can find it in the following link: Interview with Thomas Doxiadis)

Mientras escribo estas líneas superamos la segunda ola de calor del verano. De nuevo cuarenta grados al sur de Madrid. Aquí, 100 km al norte y más de mil metros de altitud sobre el nivel del mar alcanzamos los 37. Estos días los periódicos publican un estudio de un instituto de investigación suizo que concluye que en el 2050 el clima de Madrid será similar al clima actual de Marrakech. Tampoco necesitamos ponernos apocalípticos. Ya hace mucho calor, demasiado calor, en el centro de España.  Mi jardín se estresa con estas condiciones y yo me estreso con él. Averías en el sistema de riego, despistes y plantas que terminan por morir pese a todos los cuidados del mundo, me mantienen en un perpetuo estado de zozobra. Cada año por estas fechas me propongo dejar de sufrir y abordar un replanteo serio de lo que debería ser este jardín. Me pregunto si no estaré cometiendo el mismo error que tantas veces he criticado. Porque en España seguimos un planteamiento de la jardinería un tanto ridículo. En lugar de mirar a modelos de referencia propios y válidos (véase la Alhambra de Granada por ejemplo) hemos girado la vista a nuestro vecinos anglosajones y sus verdes extensiones de césped. No tengo nada en contra de una pradera de césped en zonas pensadas para jugar, tener un agradable picnic o disfrutar de una buena siesta, pero que el núcleo estético de nuestros jardines sea cubrir toda la superficie posible de césped, es un absurdo climático. Desde la administración se nos machaca con el mensaje del ahorro del agua pero todavía no he visto un sitio donde por ley se exija cambiar el césped de las rotondas por una buena plantación de tomillos y romeros. Esto de sembrar césped en las rotondas y medianas es el mejor ejemplo: hierba en un lugar que solo va a ser pisado por el jardinero condenado a pasar el cortacésped todas las semanas. Siempre he creído que los jardines de estilo naturalista venían a ayudar a resolver este problema y es cierto que lo están haciendo. Hay grandes paisajistas diseñando jardines bellos y considerablemente más eficientes y resilientes en nuestro clima. Pero la espectacularidad de los jardines de algunas figuras internacionales del movimiento de vivaces, han hecho que algunos, entre los que me incluyo, hayamos vuelto a equivocarnos. No queremos jardines paisajistas ingleses pero queremos plantaciones naturalistas holandesas. En realidad podemos tener las dos cosas, un jardín paisajista o un jardín naturalista, pero basándonos en otras referencias. ¿Por qué no fijarnos en nuestras dehesas y nuestros montes como modelo de referencia? Y si queremos plantaciones naturalistas sin vivir pegados a una manguera, la garriga mediterránea será mejor fuente de inspiración que una pradera del norte de Europa. 
Hay un aspecto práctico en esto (reducir el riego será una fuente de tranquilidad), un aspecto ecológico (el agua es un bien de altísimo valor en nuestro clima) pero también una vertiente algo más filosófica. Soy un firme defensor de la idea de que la jardinería es una de las mejores herramientas para la sostenibilidad de nuestros paisajes. Tener cerca jardines bellos nos hará más sensibles a la belleza que nos rodea. Y la sensibilidad es el primer paso para el cuidado. Pero esto por supuesto sólo sucederá si los jardines responder a marcos de referencia que nos encontremos más allá de la valla del jardín. Si nuestro modelo de referencia son exuberantes plantaciones de echinaceas y rudbeckias, posiblemente nuestras jaras y lavandas no van a terminar de enamorarnos. En el congreso de paisajismo que se celebró el año pasado en la universidad Rey Juan Carlos, James Hitchmough y Olivier Filippe dieron dos interesantes charlas, cuyo mensaje giraba alrededor de una única idea: debemos ser conscientes de cuál es nuestro clima, y en lugares como España, debemos mentalizarnos de que gran parte de nuestro país responde a unas condiciones climáticas esteparias cuando no semidesérticas. En un momento de la charla, Olivier Filippi no sé si percibió cierto escepticismo entre los asistentes, pero detuvo su charla y preguntó señalando la imagen de un paisaje mediterráneo que estaba proyectando: ¿le gusta esto?... porque quizás no tengan otra opción en el futuro. Esa es la clave, tenemos que aprender a disfrutar de la belleza que contienen nuestros paisajes. Todos tenemos en nuestra cabeza una idea muy particular de lo que es un jardín bello, pero esa idea también se puede moldear. De la misma manera que Piet Oudolf nos enseñó a apreciar la belleza de las estructuras de las plantas muertas durante el invierno, otros autores están tratando de hacernos ver la belleza que hay en la sequedad estival de nuestros arbustos y vivaces mediterráneas.
En las últimas semanas he tenido acceso a una entrevista y un jardín que me van a permitir incidir en el tema. El jardín lo veremos en una futura entrada, pero esta va dedicada a la entrevista realizada por Elita Acosta a Thomas Doxiadis para la revista Verde es Vida. Thomas Doxiadis dirige el estudio de paisajismo doxiadis+ cuyo eslogan ya es toda una declaración de intenciones: Designing for Symbiosis. Doxiadis apuesta claramente por una aproximación a la jardinería desde el máximo respeto a los paisajes mediterráneos que han sido bellos durante milenios de convivencia entre el ser humano y su entorno. Pero en la entrevista él lo explica mucho mejor de lo que lo puedo hacer yo. Las naturales limitaciones de espacio de una revista en papel no permitió a Verde es Vida publicar íntegra todo la entrevista, y quiero dar las gracias a Elita Acosta por permitirme reproducirla. Creo que es de gran interés y sería una pena que no fuese publicada en su integridad. Muchas gracias también al estudio de paisajismo doxiadis+ por las fantásticas fotos de su trabajo que me han permitido usar. Creo que estas imágenes valen más que todo lo que pueda escribir para ayudarnos a entender de lo que estamos hablando. 

Entrevista a Thomas Doxiadis realizada por Elita Acosta


Nos gustaría comenzar la entrevista hablando sobre el proyecto o proyectos en los que está trabajando actualmente. ¿Qué los hace únicos (desafíos, soluciones adoptadas)?


Debido a la estructura de nuestra práctica, en la que gestionamos varios proyectos al mismo tiempo, tenemos proyectos en diferentes zonas del mundo. Nos centramos principalmente en el Mediterráneo, pero al mismo tiempo tenemos dos proyectos en Estados Unidos, dos en Portugal y uno en Austria. A través de todos ellos intentamos aprender más sobre paisajismo y mejorar en lo que hacemos.
La mayoría de los proyectos que nos encargan tienen que ver con la integración de los usos contemporáneos en paisajes tradicionales o históricos. Nuestra visión, en general, es que el mundo es un lugar muy precioso y hermoso tal y como es y nuestro trabajo como arquitectos paisajistas no es convertirlo en un lugar diferente, sino asegurarnos de que, en la medida de lo posible, los valores del lugar sean reconocidos, preservados y desarrollados. En los casos en que se están produciendo nuevos usos, por ejemplo cuando tenemos un paisaje agrícola típico que se convierte en un paisaje principalmente turístico, lo cual está pasando extensivamente aquí y también en España y Portugal, es decir, en todo el Mediterráneo, lo que hacemos es asegurarnos de que la síntesis de los antiguos y nuevos usos se realice de la forma menos perjudicial posible, pero al mismo tiempo que se abran nuevas posibilidades para el futuro.
No se trata sólo de la preservación, sino de una dinámica en la que las cosas se unen, en lugar de que una sustituya a la otra. Un proyecto que sigue siendo importante e interesante para nosotros es el trabajo que estamos haciendo en Antiparos, lo que llamamos paisajes de cohabitación, que avanza a medida que se construyen más y más casas, entre dos y tres nuevas casas por año. Con cada nueva casa aprendemos más. Actualmente con este proyecto estamos utilizando más especies nativas y tenemos que llevar a cabo proyectos de investigación en colaboración con el Departamento de Botánica de la Universidad de Atenas y con pequeños viveros locales para identificar las plantas que se van a utilizar, propagarlas y también para convencer a los clientes de que el proyecto debería ser un "proyecto de investigación". 
Algunos clientes aceptan la premisa medioambiental y la teoría "sigue la corriente" y están realmente satisfechos con el resultado. Hay casos en los que convencemos al cliente y hay otros en los que el cliente dice que, aunque por supuesto quiere especies locales y que son sensibles al medio ambiente, no les gusta el resultado: en sus mentes tienen una idea más tradicional de lo que es un jardín, un lugar "hermoso" verde y con flores durante todo el año, y solo muy lentamente se dan cuenta a lo largo de los años de qué es en realidad lo que querían. Así que funciona en ambas direcciones, tanto desde el éxito como desde el fracaso.
Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Clive Nichols

En la página web de Doxiadis+, su estudio de arquitectura y paisajismo, leemos que su diseño se basa en principios de ecología ambiental y paisajística. ¿Es eso compatible con tener un jardín bello? ¿Se necesita adoptar una nueva estética en la jardinería?


Los jardines y los paisajes tienen diferentes significados para diferentes personas. En algunos casos casi hay que llegar al psicoanálisis, y por supuesto entender al cliente también es parte del  trabajo del diseñador. Una de nuestras ventajas es que hacemos cosas que pensamos que son buenas para el paisaje, pero a veces el cliente no está tan contento como nosotros. Así que tenemos que aprender lo que la gente quiere y ver cómo "hacer que se lleven bien". 
Algo que tiene más que ver con las percepciones son las diferentes ideas que tiene la gente sobre lo que es hermoso, lo que es tranquilo y su propia idea del paraíso. Para algunos el paraíso es natural, mientras que para otros está hecho por el hombre y tiene flores y se parece más a un jardín tradicional. En este caso tenemos que respetar el sentido de la belleza de las personas, pero también moverlas en la dirección de ser capaces de encontrar la belleza del entorno natural en sí mismo.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Giannis Kontos

¿De dónde viene tu inspiración? ¿Del paisaje autóctono, repleto de plantas tenaces, garrigas y tradiciones agrícolas? ¿De la historia de la jardinería? ¿De otros diseñadores de jardines?

Somos un equipo polifacético, hay 26 miembros en el equipo y más de la mitad de ellos son arquitectos paisajistas, cada uno con su propia inspiración. Así que, por un lado tengo mi propia inspiración y por otro, está lo que sale de nuestra oficina como resultado del trabajo en equipo. No nos fijamos mucho en el trabajo de otros diseñadores. Nuestra primera inspiración es el paisaje existente y la segunda es una forma de ver las cosas un poco más científica y un poco menos estética. Estoy profundamente influenciado por los principios de la ecología del paisaje, trato de hacer que la ecología del paisaje sea emocionante y convencer a la gente de que es algo práctico, posible y bueno - esa es nuestra inspiración más que cualquier otra cosa. Dicho esto, todos hemos estado en escuelas de paisajismo y todos leemos revistas y vamos a exposiciones, así que, por supuesto, estamos influenciados por lo que está sucediendo. Sin embargo, nos gusta la emoción del descubrimiento, en lugar de pensar que el diseño es algo que se copia de otra persona, es algo que se descubre uno mismo. Por supuesto que estamos influenciados por todo lo pasado y todo lo de aquí.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Giannis Kontos

Hablemos de su proyecto Paisajes de convivencia, finalista el año pasado en el Premio Internacional de Paisaje Rosa Barba. Después de miles de años de existencia, los bellos paisajes griegos se enfrentan ahora a grandes transformaciones, ya que la economía turística está sustituyendo a la agricultura y la ganadería. ¿Cómo construir sobre estos paisajes de gran belleza y sensibilidad sin destruirlos?

Un proyecto es una combinación de varios factores. El primer factor es emocional: un profundo amor por los paisajes históricos mediterráneos que existen desde hace miles de años y el horror de verlos destruidos por hoteles, aeropuertos, miles de villas y carreteras, toda esta nueva infraestructura turística. En los años 80 y 90, cuando se produjo un gran desarrollo, con una transición de paisajes casi completamente prístinos a completamente desarrollados, sufrimos un tipo de respuesta emocional, casi podría llamarlo dolor, que fue una guía muy fuerte para nosotros. Así que cuando el constructor me llevó por primera vez a la zona, mi primera respuesta fue pensar que aquello era muy hermoso y que íbamos a destruirlo, lo que me hizo sentir bastante molesto. Del reconocimiento de la belleza y la respuesta emocional de la inminente destrucción surgió el desafío de si sería posible llevar a cabo este proyecto con sensatez, para que lo nuevo coexistiera con lo viejo en lugar de destruirlo.
Así que desde el primer punto emocional pasamos a un punto práctico para ver si era posible realmente y, en caso afirmativo, cómo hacerlo. Al ser finales de los años 90 y principios de los 2000, no había muchos ejemplos de enfoques estructurales y ecológicos, especialmente en el Mediterráneo (de los que yo tuviera conocimiento). En lugar de mirar otros ejemplos, tuvimos que aprender desde el principio.
Entonces, ¿qué causa la destrucción? Lo primero son los caminos de construcción que cortan las laderas de las montañas y dejan cicatrices que son imposibles de superar. ¿Cómo tratar estas carreteras dejando el menor daño posible, o dejar el daño y que este daño pasara a formar parte del nuevo diseño? La misma pregunta se aplica al área de construcción de la casa. Era necesario repasar los diversos aspectos del diseño para ver cómo podíamos minimizar la perturbación o mitigarla después de que ocurriera.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Giannis Kontos

En este proyecto se desarrollaron dos nuevas estrategias de plantación: una sobre el patrón y otra sobre la densidad. ¿Podría explicárnoslas?

Los arquitectos desarrollan estos nuevos edificios, que se supone que se introducen muy ligeramente en el paisaje y causan poca destrucción, pero en realidad el proceso real de construcción es un proceso bastante destructivo debido a los movimientos de tierra, etc. Como paisajistas intentamos camuflar lo que se ha hecho y hacer que parezca que la naturaleza siempre ha estado allí y nunca ha sido perturbada.
Esto parece fácil de hacer, pero no es así por varias razones. Una es que las plantas nativas no estaban disponibles en el mercado cuando comenzamos el proyecto, por lo que tuvimos que encontrar plantas de formas y colores similares y todo lo resistentes a la sequía que fuera posible, para luego reemplazarlas con plantas nativas del vivero local.
Incluso si usted tiene las plantas nativas, no podríamos encontrar inmediatamente una manera de copiar o replicar los patrones que existen naturalmente. Si miras a tu alrededor, nunca es completamente aleatorio. Hay muchas condiciones locales como cambios en el suelo, en el aspecto, en la pendiente y las especies de plantas compiten y colaboran entre sí. Nos fijamos en las distintas especies de plantas en la naturaleza, en cómo colaboran y luchan entre sí.
Rechazamos un modelo de tener bloques de plantas idénticas. Tratando de replicar estética y visualmente los patrones existentes establecimos un sistema basado en mezclas porcentuales, donde cada área tiene especies vegetales en un cierto porcentaje: por ejemplo, la especie vegetal A tiene un 40%, la especie B un 30% y la especie C un 30%. Justo al lado de esa área, usábamos las mismas especies de plantas, pero los porcentajes cambiaron. Si se considera como un mosaico de bloques, el cambio es gradual de uno a otro y se añaden o eliminan especies a medida que se avanza, lo que resulta en el mismo tipo de gradiente que se obtiene en la naturaleza.
En cuanto a la densidad, así como a los patrones, incluimos un aspecto más que tiene que ver con el riego. Los paisajes naturales mediterráneos se secan en verano, no llueve, las plantas adquieren hermosos colores de tonos marrón y gris. Sin embargo, esto nos lleva a lo que mencioné antes sobre lo que cada persona piensa que es hermoso, un jardín del Edén, y como los clientes visitan estas casas en medio del verano no quieren ver todo seco; quieren ver algo que sea más verde y con más color.
Por supuesto que no estamos trabajando solos en esto, trabajamos con los arquitectos y todos estamos convencidos de que queremos integrar las casas y el proyecto en el paisaje y no crear algo que parezca que ha aparecido desde el cielo y está completamente fuera de lugar. De ahí que los arquitectos diseñen casas basadas en el paisaje establecido. Si las casas están rodeadas de un jardín colorido y bello y luego más allá todo está seco, entonces en lugar de camuflar las casas en el paisaje hemos colocado un anillo verde brillante alrededor de algo que está tratando de fundirse con el paisaje. Ante esto, al regar no sólo se está siendo antiecológico sino que se está destruyendo el proyecto y el esfuerzo del arquitecto y del promotor por integrar todo en el paisaje. Así que cuando el promotor quiere que todo sea verde, nos preguntamos cómo puede ser posible y que las casas no destaquen, como un semáforo verde. Nos preguntamos si sería posible tener una estrategia de riego que luego desaparezca en el paisaje y de ahí surgió la idea de la densidad.
Si una zona regada limita con una zona no regada se obtiene una línea muy clara, hay una zona verde seguida de una zona marrón y otra gris y se ve terrible. Lo único que pudimos encontrar como estrategia fue que las plantas plantadas artificialmente que están cerca de las casas se planten cerca unas de otras, y luego, a medida que te adentras en el paisaje, comienzas a espaciarlas cada vez más. Al hacer esto permites que las plantas nativas se establezcan entre ellas. Por lo tanto, como sólo un porcentaje de las plantas son irrigadas y a medida que avanzas cada vez menos plantas son regadas, la transición es mucho más suave. Con esto hay dos ventajas: una es difuminar la línea visual y estéticamente ya que no hay una línea dura entre el verde y el marrón y la otra es que permite un sistema de regeneración natural, que ecológicamente es la mejor manera de integrar algo en el paisaje. Esto permite a la naturaleza tomar el control sin tener que hacer plantaciones artificiales.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Marianne Majerus

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Clive Nichols

Nos gusta mucho su proyecto de paisajismo en Porto Heli. Por favor, ¿podría decirnos cuáles son sus características principales? ¿Qué plantas has plantado en él?

Aquí utilizamos un enfoque similar, aunque no una réplica exacta. Se trata de una promoción hotelera comercial en la que se quiere que el huésped se sienta parte del lugar, totalmente integrado. Pero como un hotel todo está a una escala mucho mayor, se necesita mayor variedad de experiencias, por lo tanto, trabajar con más tipologías de paisaje.
Una vez más, el proceso fue similar, en primer lugar, observando lo que ya existía en el paisaje circundante y encontrando formas de introducirlo como parte del paisaje hotelero. Para este proyecto el paisaje tenía más variedad. En Porto Heli teníamos una agricultura activa y mucha más variedad de paisajes con cinco tipologías principales. Estas tipologías eran: grandes campos de trigo; grandes olivos y algarrobos que daban sombra a las ovejas; en zonas más protegidas olivares más densos; zonas con viñedos; comunidades de plantas autóctonas mediterráneas y, por último, el bosque de pinos autóctonos.
Nos preguntamos cómo utilizar mejor estas diferentes tipologías de paisaje y hablamos con los diseñadores del hotel sobre cómo incorporarlas en el paisaje que rodea al hotel. También tuvimos la idea de pasar de algo muy parecido a un jardín cuidado, en el centro del hotel, y a medida que uno sale de allí, las áreas se vuelven más y más salvajes y se integran al paisaje. Las diferentes tipologías se convirtieron en elementos alrededor del hotel: los campos de trigo, los olivos, el bosque de pinos en la zona de la piscina. Una vez establecido el tema, nos preguntamos cómo podríamos desarrollarlo.
Cuando se trataba de los árboles, tuvimos suerte porque pudimos trasplantarlos. En lugar de comprar nuevos árboles, trasplantamos los olivos y algarrobos y desarrollamos un nuevo método de trasplante para conservar más de la corona sin tener que cortar todas las ramas. De esta manera los árboles se veían como si siempre hubieran estado en sus nuevas localizaciones.También trabajamos con el arquitecto del hotel para preservar la mayor cantidad posible de árboles existentes. Aceptó cambiar el plan maestro y la posición de algunos de los edificios para conseguirlo. Esto significaba que teníamos muchos árboles viejos, ya sea que habían sido trasplantados o que ya existían. Establecer el resto de la vegetación fue relativamente fácil.
Una de las dificultades de la jardinería es que se trata de organismos vivos; cuando se planta no es un hecho que la planta aceptará lo que quieres que haga. Es posible que desee plantarlo en un lugar específico, pero no le gusta y muere. Un proyecto hotelero debe depender de plantas que sean resistentes y fáciles de mantener. Comercialmente hay algunas plantas que son más resistentes y resistentes y que perdonan. Una de estas plantas es Pistacia lentiscus, otra es Myrtus communis, también existen otras plantas. Estas plantas están disponibles en las comunidades locales y en los viveros.

Otras plantas que tuvieron mucho éxito fueron las hierbas silvestres. En el proyecto utilizamos trigo y cebada, como en la agricultura tradicional, pero también utilizamos algunas de las hierbas silvestres locales que son extremadamente resistentes pero también muy bonitas, por lo que también hay una ventaja visual. Esto ayudó con lo que yo llamaría un proyecto de bajo mantenimiento.
Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Giannis Kontos

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Giannis Kontos


En el jardín de la isla Egea de Antiparos la plantación es muy diferente: menos plantas con flores (como las lavandas) y más suculentas, hierbas ornamentales, arbustos con hojas verdes y grises... ¿Por qué has elegido esas plantas? ¿Cuáles son las características principales de este proyecto?

Hubo dos etapas diferentes del proyecto. Desde las primeras etapas la idea era utilizar plantas lo más nativas posible, lo que también es una solución ecológica, pero en la fase inicial ninguna de las plantas nativas estaba disponible en los viveros. Por lo tanto, tuvimos que usar plantas comerciales que parecían plantas nativas: formas, tamaños y sombras similares.
En la segunda fase, que se superpuso, trabajamos con un vivero en la cercana isla de Milos para propagar y utilizar más plantas nativas. Así que los cultivaban durante un par de años y luego podíamos usarlos para los proyectos.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Clive Nichols

En nuestro número de primavera entrevistamos a Olivier Filippi, que defiende la jardinería de secano, incluso la irrigación cero, en la zona mediterránea. ¿Comparte usted este principio? ¿No hay sistemas de riego en sus proyectos?

Aquí podríamos volver a mencionar la estrategia de densidad de la que hablamos anteriormente. Cada vez más estamos tratando de conseguir que los clientes acepten una jardinería completamente libre de irrigación. Sin embargo, estamos encontrando mucha resistencia, en parte de los clientes y en parte de los contratistas del paisaje que están acostumbrados a tener un sistema de riego y especies específicas de plantas.
La realidad es que los desarrollos suelen estar listos para plantar demasiado tarde en la temporada. Si quieres tenerlo libre de riego necesitas plantar en noviembre y diciembre, pero en esos meses los edificios están lejos de estar completos y estamos plantando en mayo o incluso en junio, pero para entonces ya es demasiado tarde, es imposible estar libre de riego, ya que las plantas morirán.
En la práctica del oficio, teniendo en cuenta cómo se construye, es difícil dejar a las plantas secarse. Tenemos que convencer a los clientes de que primero hagan un jardín seco, después plantar más tarde (después de que los clientes hayan ocupado su propiedad en el verano) y convencer a los contratistas de que hagan las cosas de una manera a la que no están acostumbrados. Es muy difícil "empujar" a todas estas personas hacia la ausencia total de riego.
Lo que hemos hecho mientras tanto, junto con Filippi y el vivero local de Milos, es llevar a cabo un experimento en Milos con especies nativas y algunas no nativas para probar lo que realmente sucede con las plantas con el fin de ayudar a convencer a los clientes y a los contratistas.
Por supuesto, no todas las áreas son igualmente secas o húmedas, hay mucha variación. No es lo mismo decir que una zona está libre de riego en el sur de Francia o en el Egeo: en el sur de Francia hay tres veces más lluvia. Por lo tanto, no regar puede ser más fácil o más difícil. En el Egeo Oriental las condiciones son muy duras porque hay una combinación de altas temperaturas en verano, es muy seco y también hay mucho viento: ¡es como un secador de pelo! Hemos realizado un experimento especial para averiguar qué plantas pueden sobrevivir libres de riego en estas condiciones. 

Libre de riego es en este momento para nosotros un experimento, una meta, pero aún no es un resultado.
Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Cathy Cunliffe

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Clive Nichols

Durante los últimos años hemos notado inspiradores proyectos de jardinería contemporánea en Grecia (principalmente en la isla de Corfú) por arquitectos paisajistas griegos como usted, o ingleses, como Jennifer Gay, Alithea Jones, Rachel Waeving (autora del libro Gardens in Corfú), Julie Toll.... ¿Hay realmente una tendencia significativa en la jardinería contemporánea en su país? ¿Qué tienen en común los proyectos mencionados?


Aunque existe una tendencia combinada hacia hacer las cosas de una forma más nativa, hay que tener en cuenta que en Corfú llueve seis veces más que en el centro del Egeo, es decir, que hay una diferenciación local que hay que tener en cuenta. Corfú es más "perdonador", por lo que te permite hacer más cosas.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Clive Nichols

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Clive Nichols

Para cerrar la entrevista nos gustaría que nos contara su primer recuerdo de jardinería, y cómo el paisajismo se convirtió en su carrera.

Siempre he sido arquitecto de corazón. Fue cuando asistí a la escuela de arquitectura en los EE.UU. cuando descubrí la arquitectura paisajista como un campo profesional, pero yo no había oído hablar de esto en mi juventud Grecia. A medida que me enamoré más de ella, pasé de un enfoque arquitectónico a un enfoque más natural.  
En cuanto a por qué sucedió, creo que fue porque crecí en una zona donde el paisaje es significativo. El Mediterráneo Oriental tiene un paisaje muy bello; es muy variado, desde montañas e islas hasta condiciones casi desérticas en algunos lugares. Es un paisaje que está muy cargado históricamente; la gente ha estado trabajando estas tierras durante unos 7000 años o más. En cuanto a mi historia personal, durante los primeros cinco años de mi vida crecí en el centro de la ciudad, luego durante los siguientes 10 años estuve en el equivalente de un barrio residencial donde el placer del fin de semana era salir a jugar en el jardín. 
Grecia no tiene la misma tradición en jardinería que por ejemplo la Francia feudal o Inglaterra. En Grecia, que es una sociedad más tradicional, los jardines forman parte de la tradición agrícola, en la que la producción se combina con el placer.  Los jardines son sobre plantas útiles, y también sobre el placer que proporcionan. Cuando hablamos con mis amigos todos tenemos los mismos recuerdos del jardín de nuestros abuelos, que era casi como un patio, con un árbol de cada tipo, de hecho como un pequeño oasis. Cada planta puede suministrar algo para la cocina! Ha sido una combinación de cómo crecí, mi entorno y luego ir a los Estados Unidos.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Giannis Kontos

Hemos leído sobre su tesis en la Universidad de Harvard, Designing for Democracy, que trata de la relación entre la forma espacial y la función política. ¿Existe un potencial político en el diseño de espacios hoy en día?

Mi interés inicial en la arquitectura está en la función política del espacio; de hecho, todavía estoy interesado en eso. El mundo en el que vivimos es el resultado de la forma en que funcionan las sociedades. Por ejemplo, un edificio del Parlamento lleva consigo un cierto significado de poder, los espacios urbanos podrían ser un lugar donde la gente se manifiesta y muestra sus frustraciones. Así que creo que hay una conexión entre el espacio de diseño y la política y la sociedad, pero creo que la conexión no se entiende del todo, es bastante complicada. Nuestras democracias occidentales no deben darse por sentadas. La política y el diseño del espacio es muy importante.

Jardín diseñado por el estudio de paisajismo doxiadis+. Foto de Cathy Cunliffe

Interview with Thomas Doxiadis

Garden designed by doxiadis+. Photo by Clive Nichols

(Si prefieres leer esta entrevista en español la puedes encontrar en el siguiente enlace: Entrevista a Thomas Doxiadis)

As I write these lines, we languish in the throes of the second heat wave of the summer. Once more, forty degrees hit the south of Madrid, and here, 100 km to the north and more than a thousand metres above sea level, the temperature has reached 37. The Media this week have published a study conducted by a Swiss research institute which concludes that in 2050 the climate in Madrid will be similar to the current climate of Marrakech. Actually, we don’t need to be apocalyptic: it is already very hot, too hot, in the centre of Spain. My garden is stressed by these conditions, and so am I. Breakdowns in the irrigation system, absent-mindedness and plants that end up dying despite all the care in the world keep me in a perpetual state of anxiety. Every year around this time, I reconsider what this garden should be. In Spain we have followed a somewhat ridiculous approach to gardening. Instead of looking at our own valid reference models (see the Alhambra in Granada for instance), we have turned our eyes to our Anglo-Saxon neighbours and their green lawns. I have nothing against having a small lawn in areas designed for play, a gratifying picnic or a good nap, but if the aesthetic core of our gardens is to cover as much as possible with grass, we are falling into climatic absurdity. Despite the State telling us constantly to save water, I have not yet seen a place where by law, the grass adorning roundabouts must be replaced by a good plantation of thyme and rosemary. This is a good example of the extent of the absurdity: grass that is only trodden on by the poor man condemned to mowing it every week.
I thought that the advent of naturalist style gardens would help solve this problem, and indeed it does; great landscapers are designing beautiful and considerably more efficient and resilient gardens for our climate. But the showiness of some of the Perennial Movement’s international figures, have led to some of us, including myself, getting it wrong again. We don't want English landscape gardens but we want Dutch naturalistic plantations. Actually, we can have both a landscape garden and a naturalistic garden, but based on other references. Why not look at our “dehesas” as a reference model? And if we want naturalistic plantations without being permanently attached to a hose, the Mediterranean Garrigue would be a better source of inspiration than a prairie in northern Europe. There is a practical aspect to this (reducing watering is a source of tranquillity), an ecological aspect (water is very valuable to our climate), but also a somewhat more philosophical aspect. I am a strong supporter of the idea that gardening is one of the best tools for the sustainability of our landscapes. Having beautiful gardens nearby will make us more sensitive to the beauty that surrounds us. And sensitivity is the first step to nurture. But this of course, will only happen if gardens respond to frames of reference that we find beyond our garden fence. If our reference model is exuberant plantations of echinaceas and rudbeckias, possibly we will never falling in love with our mounts of rockrose and lavender. At the landscaping congress held last year at Rey Juan Carlos University, James Hitchmough and Olivier Filippe gave two interesting talks whose message focussed on a single idea: let's keep in mind what our climate is, and in Spain, remember that much of your country responds to steppe, if not semi-desert, climatic conditions. At one point in the talk, I think Olivier Filippi perceived some scepticism among the audience. He stopped his talk and asked, as he pointed at the image of a Mediterranean landscape he was projecting: “Do you like this?... because maybe in the future you have no other option.” That is the key, we have to learn to enjoy the beauty of our own landscapes. We all have a very personal idea of what a beautiful garden is, but that concept can also be changed. In the same way that Piet Oudolf taught us to appreciate the beauty of the dead structures of perennials during winter, other gardeners are trying to make us see the beauty in the summer dryness of our Mediterranean bushes and perennials.
In recent weeks, I have had access to an interview and a garden that will allow me to focus on the subject. We will see the garden in a future entry, but this one is dedicated to Elita Acosta’s interview of Thomas Doxiadis for the magazine Verde es Vida. Thomas Doxiadis directs the study doxiadis+, whose leitmotif is already a declaration of intentions: Designing for Symbiosis. Doxiadis is clearly in favour of an approach to gardening based on the maximum respect for the Mediterranean landscapes that have been beautiful during millennia of coexistence between human beings and their environment. In the interview, he explains it much better than I am able to. The natural space restrictions of a printed magazine did not allow Verde es Vida to publish the whole interview, and I want to thank Elita Acosta for allowing me to reproduce it. I think it is of great interest and worth publishing in its entirety. Many thanks also to the doxiadis+ landscaping studio for the fantastic photos of their work, which they have allowed me to use. I think these images are the best way to understand in a practical way what we're talking about.

Interview to Thomas Doxiadis by Elita Acosta

We would like to start the interview talking about the project, or projects, you are working on currently. What makes them unique (challenges, solutions adopted)?

Because of the structure of our practice, where we are managing several projects at the same time, we have various projects in different areas of the world. We focus mainly on the Mediterranean, but at the same time we have two projects in the US, two in Portugal, one in Austria. Through all of our projects we try to learn more about landscaping and to become better at what we do.
Most of the projects that we are commissioned are to do with integrating contemporary uses into traditional or historical landscapes. Our view, in general, is that the world is a very precious and beautiful place as it is and our work as landscape architects is not to change it into a different place but to make sure that, as much as possible, the values of the place are recognised and preserved and developed. Where new uses are coming into place, for example we have a typical agricultural landscape which becomes a mainly tourist landscape which happens extensively here and also in Spain and Portugal, in other words throughout the Mediterranean, is to make sure as much as possible that the synthesis of the old and new usage happens in a way that is as undamaging as possible, but at the same time opens up new possibilities for the future.
It’s not only preservation but a dynamic of things coming together, rather than one replacing the other. One project that continues to be important and interesting for us is the work that we’re doing on Antiparos, what we call landscapes of cohabitation, that’s going forward as more and more houses are being built, about two to three new houses per year are added to the project.
With each new house we are learning more. Currently with this project we are using more native species and have to carry out research projects in collaboration with the Botanic Department at the University of Athens and with small local nurseries in order to identify the plants to be used, to propagate them and also to convince the clients that the project should be a “research project”.
Some clients accept the environmental premise and the theory, they “go along for the ride” and are actually pleased with the result. There are cases where we convince the client and there are others where the client says that of course they want local species that are environmentally sensitive but then they don’t like the result: in their minds they have a more traditional idea of what a garden is, a “beautiful” place green and with flowers all year long, and very slowly, they realise over the years that it is in fact what they wanted. So it works in both directions, both success and failure.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Clive Nichols


In the website of Doxiadis+, your architecture/landscape practice, we read that your design is based on environmental and landscape ecology principles. Is that compatible with getting a dramatic, wow, garden? Is there a need of a new gardening aesthetic?

Gardens and landscapes have different meanings for different people. In some cases you almost have to psychoanalyse someone, of course that’s the work of the designer also to understand the client..
One of our advantages is that we do things that we think are good for the landscape, but sometimes the client is not so happy. So we have to learn what people want and how to “get them along for the ride”.
A more perceptual part is that people have different ideas about what is beautiful and what is calm and an idea of paradise. For some people paradise is natural, whereas for others it’s made by man and has flowers and looks more like a traditional garden. 
In this case we have to respect people’s sense of beauty, but also move them in the direction of finding the natural environment beautiful in itself.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Giannis Kontos


Where does your inspiration comes from? The native landscape, plenty of tenacious plants, garigue and agricultural traditions? The gardening history? Other garden designers?

We are a multi-faceted team, there are 26 team members and more than half of those are landscape architects, each with their own inspiration. So on the one hand I have my inspiration and on the other there is what comes out of our office as a team result.
We don’t really look at the work of other designers that much. Our first inspiration is the existing landscape and the second is a way of looking at things that is a bit more scientific and a bit less aesthetic.
I have been deeply influenced by landscape ecology principles, trying to make landscape ecology exiting and convince people that it’s practical, possible and a good thing – that’s our inspiration more than anything else.
That being said, we’ve all been to landscape schools and we all read magazines and go to exhibitions so of course we’re influenced by things going on. However we like the excitement of discovery, rather than thinking that design is something that you copy from someone else it is something that you discover yourself. Of course we are influenced by everything past and everything here.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Giannis Kontos


Let’s talk about your project Landscapes of Cohabitation, finalist last year in the International Landscape Rosa Barba’s Prize. After thousands of years of existence, the beautiful Greek landscapes faces now extensive transformations, as the tourist economy is replacing that of agriculture and herding. How to construct on these starkly beautiful and sensitive landscapes without destroying them?

A project is a combination of various factors. The first factor is emotional: a deep love of historic Mediterranean landscapes that have been around for thousands of years and the horror to see them destroyed by hotels, airports, thousands of villas and roads, all this new tourist infrastructure.
In the 80s and 90s when a lot of development took place, with a transition from almost completely pristine to developed, and it was this type of emotional response, I could almost call it pain, that was a very strong guidance for us.
So when the developer first took me to the area my first response was this is so beautiful and we’re going to destroy it and it made me quite upset. Out of recognition for the beauty and the emotional response of the impending destruction came a challenge regarding whether it would be possible to carry out this project sensibly, for the new to coexist with the old rather than destroying it.
So from the first emotional point we moved to a practical point of whether it was in fact possible and, if so, how to do it.
Because it was the late 90s, early 2000s, there were not many examples of structural and ecological approaches, especially in the Mediterranean (that I was aware of). Rather than looking at other examples we had to learn from the beginning.
So what causes the destruction? The first things are the construction roads that cut through mountainsides and leave scars that are impossible to deal with. How to deal with these roads leaving the least possible damage, or leave the damage and this damage becomes part of the new design? The same question applied to the construction area of the house. It required going through the various aspects of the design to see how we could either minimise the disturbance or mitigate it after it happened.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Giannis Kontos



 In this project you developed two planting new strategies: one about pattern, the other about density. Could you explain them?

Architects develop these new buildings that are supposed to step very lightly into the landscape and cause little destruction, but in fact the actual process of construction is quite a destructive process due to earthworks, etc. As landscape designers we try to camouflage what has been done and make it seem as if nature was always there and has never been disturbed.
This sounds easy to do but it’s not so for a number of reasons. One is that the native plants were not available on the market when we started the project so we had to find plants that were similar shapes and colours and drought-tolerant as much as possible, later replacing them with native plants from the local nursery.
Even if you have the native plants, we could not immediately find a way to copy or replicate the patterns that exist naturally. If you look around it’s never completely random. There are many local conditions such as changes in soil, in aspect, in slope and the plants species are competing and collaborating with each other. We looked at them in nature, how they collaborate and fight with each other.
We rejected a model of having patches of identical plants. By trying to replicate the existing patterns aesthetically and visually we established a system based on percentage mixes, where each area has plant species in a certain percentage: for example plant species A has 40%, species B 30% and species C 30%. Right next to that area, we would use the same plants species but the percentages changed. If you look at it as a mosaic of patches, the change is gradual from one to the next and you add species as you go along and subtract species resulting in the same type of gradient that you get in nature.
Regarding the density, as well as the patterns we included one more aspect which has to do with irrigation.  Natural Mediterranean landscapes go dry in the summer, there’s no rain, the plants turn into beautiful colours of brown and grey. However this takes us back to what I mentioned earlier about what each person thinks is beautiful, a garden of Eden, and as clients visit these houses in the middle of summer they don’t want to see everything dry; they want to see something that is greener and with more colour.
Of course we are not working alone on this, we work with the architects and we are all convinced that we want to integrate the houses and the project into the landscape and not create something that looks like it has appeared from the sky and is completely out of place. Hence the architects design houses that are based on the established landscape. If the houses are surrounded by a garden that is colourful and beautiful and then further out everything is dry, then rather than camouflaging the houses into the landscape you actually manage to put a bright green ring around something that is trying to blend in.
Given this, by irrigating you are not only being anti-ecological but you are also destroying the project and the effort by the architect and the developer to integrate everything into the landscape. So when the developer wants everything to be green we ask ourselves how can this be possible and not have the houses stand out - like a green traffic light.
We asked ourselves if it would be possible to have a strategy of irrigation which then disappears into the landscape and that’s where the idea of  density came up.
If you plant an area that is irrigated and it borders  an area that is not irrigated you get a very clear line, there’s a green area followed by a brown and grey area and it looks terrible. The only thing we could find as a strategy was that the artificially planted plants that are close to the houses are planted close to each other, and then as you go out into the landscape you start to space them further and further apart. By doing this you allow for native plants to establish between them. Hence as only a percentage of the plants are irrigated and this moves out to less and less irrigated plants it's a much smoother transition.
With this there are two advantages: one is to blur the line visually and aesthetically as there’s no longer one hard line between green and brown and the other advantage is that it allows for a system of natural regeneration, which ecologically is the best way for something to be integrated into the landscape. This allows nature to take over without having to do artificial planting.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Marianne Majerus

Garden designed by doxiadis+. Photo by Clive Nichols


We are very fond of your landscape project in Porto Heli. Please, could you tell us what are their key features? Which plants have you planted in it?

Here we used a similar approach, although not an exact replica. This is a commercial hotel development where they want the guest to feel part of the place, to be totally integrated. But as a hotel everything is at a much larger scale, there needs to be more variety of experience, hence working with more landscape typologies. .
Once again the process was similar, first of all by looking at what already existed in the surrounding landscape and finding ways to introduce it as part of the hotel landscape.
For this project the landscape had more variety. At Porto Heli we had active agriculture and much more variety of landscapes with five main landscape typologies. These typologies were: large wheat fields; large olive and carob trees which provided shade for the sheep; in more protected areas denser olive groves; areas with vineyards; native Mediterranean plant communities and finally the native pine forest.
We asked ourselves how to best use these different landscape typologies and spoke with the hotel designers regarding how to incorporate these into the landscape around the hotel. We also had the idea to go from something very like a manicured garden, at the centre of the hotel, and as you go out from there the areas get  wilder  and  wilder and are integrated with the landscape.
The different typologies became elements around the hotel: the wheat fields, the olive trees, the pine forest in the swimming pool area. Once the theme was established, we asked how we could develop it.
When it came to the trees we were lucky because we could transplant them. Rather than buying new trees, we transplanted the olive and carob trees and developed a new transplantation method to keep more of the crown without having to cut all the branches. In this way the trees looked like they had always been in their new locations.
We also worked with the hotel architect in order to preserve as many of the existing trees as possible. He agreed to change the master plan and the position of some of the buildings in order to achieve this.
This meant that we had lots of old trees, either that had been transplanted or that already existed. Establishing the rest of the vegetation was relatively easy.
One of the difficulties of landscape gardening is that you are dealing with live organisms; when planting it is not a given that the plant will accept what you want it to do. You might want to plant it in a specific location but it doesn’t like it there and it dies. A hotel project must depend on plants that are resilient and easy to maintain. Commercially there are some plants that are more resilient and tough and forgiving. One of these plants is Pistacia lentiscus, another is Myrtus communis, other plants also exist. These plants are available in the local communities and the nurseries.
Other plants that were very successful were the wild grasses. In the project we used wheat and barley, in the way of traditional agriculture, but we also used some of the local wild grasses that are extremely tough but also very pretty so there’s a visual advantage too. These helped with what I would call a low-maintenance project.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Giannis Kontos

Garden designed by doxiadis+. Photo by Giannis Kontos


In the Aegean island of Antiparos garden the planting is very different: less flowering plants (like lavenders) and more succulents, ornamental grasses, textured green and grey leaved shrubs… Why have you chosen those plants? What are the key features of this project?

There were two different stages of the project. From the early stages the idea was to use plants as native as possible, which is also an ecological solution but in the early phase none of the native plants were available in the nurseries. Hence we had to use commercial plants that looked like native plants: similar shapes, sizes and shades.
In the second phase, which overlapped, we worked with a nursery on the nearby island of Milos to propagate and use more native plants. So they would grow them for a couple of years and then we could use them for the projects.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Clive Nichols


In our Spring issue we interviewed Olivier Filippi, who defends dry gardening, even zero irrigation, in the Mediterranean area. Do you share this principle? Are there no irrigation systems in your projects?

Here we could mention again the strategy of density that we spoke about previously. More and more we are trying to get clients to accept completely irrigation-free gardening. However we are finding a lot of resistance, partly from the clients and partly from the landscape contractors who are used to having an irrigation system and specific species of plant.
The reality of the situation is that the developments are ready to plant too late in the season. If you want to have it irrigation-free you need to plant in November and December, but in those months the buildings are far from complete and we are looking at planting in May or even June but by then it’s too late, it’s impossible to be irrigation-free as the plants will die.
In the practicality of the trade, taking into account how things are built, it’s difficult to go dry. We have to convince the clients first of all to do a dry garden, then to plant later (after they move in in the summer) and to convince the landscape contractors to do things in a way that they are not used to doing. It’s very difficult to “push” all of these people towards completely dry irrigation.
What we’ve done in the meantime, in conjunction with Filippi and the local Milos nursery, is to carry out an experiment on Milos with native and a few non-native species to test and prove what actually happens to the plants in order to help convince the clients and the contractors.
Of course not all areas are equally dry or wet, there’s a lot of variation. It’s not the same to say that an area is irrigation-free in the south of France or in the Aegean: in the south of France there’s three times the amount of rain.
Irrigation-free can therefore be easier or harder. In the East Aegean the conditions are very tough because you have a combination of high temperatures in the summer, it’s very dry and there’s also a lot of wind: it’s like a blow dryer! We carried out a special experiment to find out which plants can survive irrigation-free under these conditions.
Irrigation-free at the moment for us is an experiment, a goal, but it’s not yet a result.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Cathy Cunliffe


Garden designed by doxiadis+. Photo by Clive Nichols


 During the last years we have noticed inspiring contemporary gardening projects in Greece (mainly in Corfu island) by Greek landscape architects like you, or English ones, like Jennifer Gay, Alithea Jones, Rachel Waeving (author of the book Gardens in Corfu), Julie Toll… Is there really a significant trend in contemporary gardening in your country? What do the mentioned projects have in common?

Although there is a combined trend towards going more native, you have to take into account that in Corfu there is six times as much rain as in the centre of the Aegean, in other words there is local differentiation that has to be taken into account. Corfu is more “forgiving”, so it allows you to do more things.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Clive Nichols

Garden designed by doxiadis+. Photo by Clive Nichols

To close the interview we would like you to tell us your earliest gardening memory, and how did landscaping become your career.

I’ve always been an architect at heart. It was when I attended architectural school in the US that I discovered landscape architecture as a professional field, I had not heard of this when growing up in Greece.
As I grew more in love with it I moved from an architectural approach to a more natural approach.
As to why it happened, I think it was because I grew up in an area where the landscape is significant. The Eastern Mediterranean has a very beautiful landscape; it’s very varied from mountains to islands to almost desert conditions in some places. It’s a landscape that is very charged historically; people have been working these lands for some 7000 years or more.
Regarding my personal story for the first five years of my life I grew up in the centre of the city, then for the next 10 years I was in the equivalent of suburbia where the pleasure at the weekend would be to go out and play in the garden. 
Greece does not have the same gardening traditional as, for example, feudal France or England In Greece, which is a more traditional society, gardens are a part of agricultural tradition where production is combined with pleasure.  Gardens are about useful plants, and also about the pleasure they provide.
When speaking with my friends we all have the same memories of our grandparents’ garden,, which was almost like a yard, with one tree of each type, indeed like a small oasis. Each plant could supply something for the kitchen!
It’s been a combination therefore of how I grew up, my surroundings and then going to the US.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Giannis Kontos


We have read about your graduate thesis in Harvard University, Designing for Democracy, which addresses the relationship between spatial form and political function. Is there a political potential in designing spaces nowadays?

My early interest in architecture is in the political function of space; in fact I’m still interested in that. The world we live in is the result of the way societies function.
For example, a Parliament building carries with it a certain significance of power, urban spaces could be a place where people demonstrate and show their frustrations. So I believe that there is a connection between design space and politics and society, but I think the connection is not fully understood, it’s quite complicated.
 Our Western democracies are not to be taken for granted. The politics and design of space is very important.

Garden designed by doxiadis+. Photo by Cathy Cunliffe

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