domingo, 22 de abril de 2012

Ron Lutsko Jr.

Tengo la sensación de que los grandes diseñadores de paisajes están indisolublemente unidos a su tierra. Pasa como con los novelistas, que por mucho que hayan viajado o sufrido el destierro, están condenados a que su obra permanezca anclada al paisaje de su niñez. Vargas Llosa lleva toda una vida en Europa, pero sus grandes obras, aunque estén ambientadas en Brasil o la República Dominicana, siguen pareciéndome peruanas, o como mucho sudamericanas, pero desde luego nunca europeas. García Márquez ha vivido en México,  Estados Unidos y en Europa, pero sus obras son irremediablemente un reflejo, todo lo mágico que queramos, de su Colombia. Y la escritura de Faulkner fue prisionera de su Mississippi hasta la obsesión. Los ejemplos en el mundo de la literatura son interminables, y nunca me había dado cuenta de que pasa (al menos a mí me pasa) lo mismo con los jardines. No termino de imaginarme un paisajista como Fernando Caruncho que no fuera español. Quizás podría haber sido italiano, pero desde luego nunca holandés o inglés.  El uso de la naturaleza muerta que hace Piet Outdolf sólo puede salir del norte de Europa, podría haber sido alemán o sueco, pero no mediterráneo, y cuando un inglés como Tom Stuart-Smith continua y adapta el estilo del holandés, lo hace introduciendo el color que los jardines ingleses exigen, de la misma manera que no creo que un estilo como el de Ben Chatto hubiera podido desarrollarse fuera de Gran Bretaña. Y en este contexto, hay un estilo, que es el de paisajistas como Andrea Cochran y Ron Lutsko Junior que definiría como californiano. Ya parafrasee en una entrada anterior la descripción que hace en su blog Thomas Rainer del trabajo de Andrea Cochran: diseño de paisajes minimalistas con un máximo impacto emocional. La frase me parece perfectamente válida para Ron Lutsko junior. No me voy a complicar la vida: de acuerdo a la RAE el minimalismo es una corriente artística que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales o lenguaje sencillo. Ron Lutsko utiliza en sus paisajes los elementos mínimos y básicos, pero esos elementos están tan magistralmente empleados que el impacto que genera su obra sobre el espectador  es enorme: intensa percepción del espacio, evocación de la naturaleza sin domesticar o sensación de intemporalidad, son efectos generados por las obras de este paisajista. Algunas de sus claves para conseguirlo: 
  • Elementos arquitectónicos sin ornamentación que se apoyan en su sencillez y ubicación para esconderse en el paisaje o enmarcarlo:
  • Ordenación clásica de los espacios con una separación limpia y nítida entre ellos:
  • Uso monolítico de grandes masas vegetales y espartana reducción en la variedad de especies empleadas:
  • Hacer de la necesidad virtud: el clima de california, como el nuestro, exige ser cuidadoso con la exigencias de agua. Esta obligación, la asume con naturalidad y busca la sostenibilidad de sus plantaciones con especies poco exigentes. El empleo de plantas nativas además facilita la conexión entre el paisaje creado y el paisaje circundante:
  • Diseños modernistas que se entremezclan con plantaciones naturalistas:
Ron Lutsko consigue en definitiva con sus diseños paisajes más amables que los existentes antes de su intervención, aporta soluciones que ofrecen mayores posibilidades de disfrute para la gente con un respeto máximo hacia el paisaje.

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