jueves, 1 de junio de 2017

Dan Pearson: tres libros y un blog para la inspiración


(If you prefer to read this post in English you can find it here: Dan Pearson: Three books and one blog for inspiration)

Si algún día decidiera dejar de dar palos de ciego y acudiese a un paisajista profesional creo que elegiría uno español. No es una cuestión nacionalista, es un tema práctico: nos íbamos a entender mejor. Además conozco algunos buenísimos. Pero si no racionalizase la cuestión, dejase de lado cosillas sin importancia como el dominio del inglés que no tengo y me dejase llevar por el corazón, creo que elegiría a Dan Pearson. Siempre he sentido una debilidad especial por el trabajo de este paisajista aunque me ha llevado unos cuantos años descubrir por qué. Obviamente sus jardines tienen un peso importante en esta preferencia y por opinar opino que su Old Rectory está en la cumbre de lo que se ha hecho durante este siglo. El equilibrio entre arquitectura y horticultura de sus diseños y la simplicidad y elegancia de sus plantaciones le permiten alcanzar una perfecta conexión entre la tradición romántica y la modernidad ecológica capaz de crear espacios muy especiales. Pero antes de que me llamen exagerado, la verdad es que hay otros jardineros con trabajos que me gustan tanto como los suyos. ¿Entonces?. Pues después de mucho pensarlo he concluido que mi debilidad por este paisajista procede más de los jardines que escribe que de los jardines que crea. Sus libros y su blog cuentan su experiencia paisajista en un lenguaje que siento muy cercano. Leyendo sus textos me pasa a menudo que siento tan identificado con lo escrito que mi cabeza se escapa hacia experiencias personales dejando en un segundo plano lo leído. Se nota que mi cerebro cada vez es menos multitarea. En sus textos Pearson no aborda la filosofía del jardín embarrándose en complejos pensamientos, sino que desde un lenguaje llano en el que nos habla de sus experiencias más prosaicas, de sus éxitos, sus fracasos, sus recuerdos y sus motivaciones, llega al fondo del asunto como pocos. Para Pearson el arte de la jardinería no obedece a misterios arcanos e insondables, sino que más bien se resume en una serie de conocimientos y habilidades que te permiten entender las necesidades de las plantas y anticiparte o reaccionar ante ellas. Y esta sencilla filosofía es la que se desprende de sus textos. La calidad de los escritos de Dan Pearson no está en la complejidad de lo que escribe, sino en el sentimiento con el que lo hace.
A través de sus libros y artículos es fácil realizar un recorrido completo por su experiencia jardinera. Más allá de las plantas por la que siente debilidad (escribe sobre infinidad de flores, árboles y arbustos) o de anécdotas interesantes alrededor de la creación de joyas como Home Farm, Torrecchia o Milleniun Forest, sus libros son un periplo por su experiencia vital alrededor de la jardinería. La influencia de Geraldine, una vecina que le abrió las puertas de su jardín naturalista a los 7 años aparece de manera recurrente. Como también lo hacen los tesoros descubiertos en aquel jardín comprado por sus padres que después de décadas de abandono había llegado a engullir la casa y a la anciana que lo plantó. La infancia y las experiencias de juventud tienen un peso importante en sus textos lo cual es lógico porque nadie puede escribir de corazón sobre sus fuentes de inspiración dejando de lado esas etapas de su vida. Además no lo hace desde la añoranza, sino desde el convencimiento de practicar una jardinería basada en un amor profundo a la naturaleza amamantado en las pequeñas cosas que le maravillaron siendo niño. Y así reconoce que en el diseño de cada uno de sus jardines busca capturar algo de la magia de aquel jardín infantil que permita que los que paseen por ellos se vean afectados por su atmósfera con la pureza que lo haría un niño al que no se le ocurriese preguntarse nada sobre sus reacciones. 
Dan Pearson ha publicado cinco libros hasta la fecha además de infinidad de artículos, pero tres de ellos condensan su experiencia a través de sus jardines más personales. En el primero, The Garden: The Year at Home Farm, nos cuenta la experiencia de su primer proyecto de envergadura, un jardín en una granja abandonada encargado por una amiga de la familia cuando tan sólo tenía 23 años. Un jardín mágico y naturalista que ya muestra la capacidad del autor para crear espacios capaces de generar una evocación nostálgica de la naturaleza. Por entonces Pearson ya había realizado algunos jardines (de hecho éste fue el tercero que creo junto con Frances, su propietaria) pero en este espacio encontró la primera oportunidad de crear un jardín poniéndose del lado de la naturaleza y respetando al máximo el espíritu del lugar. Eso no quiere decir que la intervención no fuese profunda, él mismo reconoce que fueron tan brutales con la naturaleza como ella lo puede ser contigo, pero las plantas y sus disposición perseguían aparentar la idea de que habían llegado y colonizado el lugar libremente. A lo largo del libro se puede entender que la paradoja de los jardines naturalistas es la complejidad de semejante proceso, las enormes dosis de control que hay que aplicar para emular algo que podríamos calificar como la suave informalidad de la naturaleza. Los ingleses distinguen entre wilderness y wildness. Es difícil dar la con la definición exacta de cada palabra, pero wilderness sería la naturaleza en estado salvaje, la tangible, la que está ahí, mientras que wildness sería la cualidad de salvaje, algo más relacionado con la percepción que el ser humano puede tener sobre lo indómito de un paisaje. Un buen macizo de ortigas puede ser completamente wilderness y ser menos wildness que una plantación de vivaces exóticas cultivadas. con esmero. Como dice Pearson jardinería naturalista implica saltar del wilderness al wildness, y él en este jardín lo hizo de manera magistral. 


El segundo, Home Ground: Sanctuary in the City, nos detalla la experiencia en el primer jardín en el que el cliente era él mismo. Pearson sentía que tanto diseñar y hablar de jardines le había alejado de la verdadera práctica de la jardinería. Aunque trataba de desahogarse en un pequeño huerto en el techo de su piso londinense y periódicamente seguía trabajando en Home Farm, sentía la necesidad de manchar sus manos de una tierra que sintiese como suya. Esta fue la motivación para mudarse a una casa con un pedazo de terreno alargado en el barrio de Peckham. A lo largo de 15 años demostró que no hay jardín más especial que el que uno hace para sí mismo. El conocimiento que un jardinero puede tener de un terreno en el que amanece y anochece cada día, en el que disfruta el paso de las estaciones, siempre superará el conocimiento de los espacios que le presten sus clientes. Si a esto unimos el grado de libertad y espontaneidad que te entrega no tener un cliente es fácil concluir por qué los jardines privados de los paisajistas suelen ser tan particulares. 


Parece que este pequeño oasis cercado por la vorágine londinense no podía contener todas las expectativas de un jardinero como Dan Pearson. El cambio era inevitable,  necesitaba un espacio que le permitiera encontrarse más cercano a la tierra y sus ritmos. Así, hace cinco años se mudó a una finca de 8 hectáreas en Somerset. Los primeros pasos de esta evolución de un refugio claustral contra el bullicio londinense a un paisaje donde la vista se pierde en colinas distantes los podemos seguir a lo largo de su último libro, Natural Selection: A Year in the Garden. Este libro publicado hace pocas semanas es una selección de sus diez años como columnista en The Observer y a través de puedes hacer un viaje múltiple. Por un lado el viaje espacial en el que saltamos constantemente desde su jardín londinense en Peckham hasta su nuevo jardín en Somerset haciendo paradas en Japón, Italia, jardines públicos de Londres, el Chelsea Flower Show y otro largo número de espacios donde el autor vivió experiencias jardineras a lo largo de su vida. Y por otro tenemos el viaje temporal, aquel marcado por la estructura de libro, similar a la de los dos anteriores. Sus capítulos se ordenan en base al paso de las estaciones y los meses, en un intento claro de estructurar su mensaje a partir de un hecho fundacional en toda jardinería: la necesidad de prestar atención al aquí y al ahora.  Qué mejor manera de organizar nuestros pensamientos, experiencias y actividades jardineras que a través del paso de las estaciones. En palabras de Pearson "cada semana es distinta de la anterior pero también hay cierto consuelo en la repetición, la inevitabilidad de la floración primaveral y el resplandor de las bayas en el otro extremo de la temporada. Un simple año de experiencia es como el crecimiento que lo acompaña. Construye, extiende capas y enriquece". Y de la misma manera estos libros construyen, extienden capas y enriquecen. Pocos libros de jardinería he disfrutado tanto como estos tres y muy especialmente el tercero. 



Pearson ya no escribe en The Observer, pero la buena noticia es que su último libro acaba con un "Dan Pearson está ahora escribiendo en www.digdelve.com". Así es. Desde hace más de un año podemos disfrutar de sus artículos en este excelente blog, dónde por supuesto sigue obedeciendo al paso de las estaciones y nos habla desde la pausada libertad de creación en su propio jardín. El blog puede durar. En Home Farm invirtió 14 años, en Peckham 15, en Somerset ya lleva 5  y es obvio que le queda por delante un amplio camino. Pero es que el camino es lo mejor del viaje. El mejor jardinero es el que ha dispuesto de tiempo para encontrar los materiales, estructuras  y sobre todo las plantas adecuadas al lugar. Tiempo para mejorar el terreno y conocer sus limitaciones. Tiempo para hacerse íntimo del genio del lugar y madurar sus decisiones. Tiempo para  equivocarse y volver a empezar. Esperemos que todo ese tiempo le podamos acompañar a través de su blog que es una gozada que invita a seguir escribiendo y manchándose las manos de tierra

4 comentarios:

  1. Habrá que reservar un espacio en la biblioteca para el bueno de Dan.
    A ver para cuando un intercambio de visitas jardineras.

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    Respuestas
    1. Hola Raúl. Sí, tenemos esas visitas pendientes. A ver si pasa Junio que es un mes lleno de eventos y podemos quedar.
      Saludos

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  2. Hola Miguel,
    es tambien por tu culpa lo que hemos hecho in Ibiza : )))
    https://es.pinterest.com/ma47466/private-garden-in-ibiza/?eq=private%20garden%20in%20ibiza&etslf=5589
    Saludos

    Mario y Sylvie

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    Respuestas
    1. Vaya, pues espero ser culpable de muchas cosas así :-) Es un jardín precioso. Enhorabuena!

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