lunes, 16 de julio de 2018

Oudolf II - La Carpintería de Piet Oudolf - Hauser and Wirth


(If you prefer to read this post in English, you can find it here: Oudolf II)

En la anterior entrada decíamos que Piet Oudolf, empleando las vivaces como herramientas al servicio de su excepcional capacidad artística, ha sabido crear jardines que no imitan, sino que evocan la atmósfera de un entorno natural. La historia del arte nos enseña que las diferentes disciplinas artísticas han evolucionado gracias a aquellos maestros que han sido capaces de redefinir el concepto de belleza y, más importante aún, han conseguido que el espectador percibiera esa belleza. Oudolf ha sido uno de esos maestros. La belleza es clave en su trabajo. En mi opinión el modernismo no llegó a cuajar en el mundo la jardinería, igual que no llegará a cuajar la jardinería que únicamente basa su diseño en las combinaciones de plantas basadas en hábitats. Los dos sufren la aridez de la falta de belleza. El componente estético aportado por Oudolf ha sido el soplo de aire fresco que ha renovado estas y otras corrientes y ha sentado las bases de las que beben toda una generación de paisajistas. Fin del resumen de la anterior entrada. 
Oudolf se basa en un conocimiento enorme de las plantas, muy especialmente las vivaces, y sus asociaciones en la naturaleza. Pero ese conocimiento, que con esfuerzo y experiencia puede ser adquirido por cualquiera con ciertas luces, no basta. Para llegar a tocar la fibra sensible de millones de personas es necesario aportar algo mucho más instintivo y personal: la capacidad artística.  La capacidad artística, esa especie de esencia o alma de la obra de un artista, bebe de tantas fuentes íntimas que se antoja imposible capturarla. Pero todos esos gustos, recuerdos, inspiraciones, ideas y mil cosas más que salen a la luz a través de la creación artística, siempre se apoyarán en una técnica concreta que dará forma a la obra. En palabras de Gabriel García Márquez: 

«La escritura de ficción es un acto hipnótico. Uno trata de hipnotizar al lector para que no piense sino en el cuento que tú le estas contando y eso requiere una enorme cantidad de clavos, tornillos y bisagras para que no despierte. Eso es lo que llamo la carpintería, es decir es la técnica de contar, la técnica de escribir o la técnica de hacer una película. Una cosa es la inspiración, otra cosa es el argumento, pero cómo contar ese argumento y convertirlo en una verdad literaria que realmente atrape al lector, eso sin la carpintería no se puede.» 

¿No les parece que Oudolf hace lo mismo? Los jardines de Oudolf son un acto hipnótico, un arte del engaño que convence al espectador de que está viviendo naturaleza en estado puro. Y detrás de esa captura del espectador hay mucha técnica de diseño de jardines, mucha carpintería. Hauser & Wirth Somerset es una galería de arte ubicada en una vieja granja rehabilitada por el arquitecto Luis Laplace. La granja se levanta en mitad de los bucólicos paisajes de Somerset, y aunque merece la pena disfrutar del complejo no sé si yo iría hasta allí sólo para visitar el restaurante, las tiendas o las exposiciones. Pero si tienes la suerte de llegar a la parte trasera de los edificios justo en el momento en el que el sol es capaz de atravesar por un instante el mezquino cielo inglés, como me sucedió a mí, el viaje habrá merecido la pena y entenderás que no soy tan exagerado como dicen algunos. Porque allí te encontrarás con Oudolf Field, un prado formado por 17 macizos que contienen 26.000 vivaces de 115 especies distintas. En la tienda de la galería me compré un pequeño folleto que incluye el plano realizado por Oudolf para la plantación y el listado de especies incluidas. El folleto empieza a dar un poco de asco de lo sobado que lo tengo. Vamos a ver si tanto mirar ha merecido la pena y somos capaces de descifrar alguno de los clavos, tornillos y bisagras empleadas por Piet Oudolf en este jardín. 

En jardinería existen multitud de opciones a la hora de agrupar y combinar las plantas: desde las plantaciones de grandes macizos de una única especie (ausencia total de mezcla) tan frecuentes en parques públicos, hasta las mezclas de semillas (total aleatoriedad y casi infinitas combinaciones) de Nigel Dunnet y James Hitchmough.  Si queremos jardines naturalistas, podríamos plantearnos por qué no hacemos lo mismo que la naturaleza, dejar que las plantas se mezclen cómo quieran. Y aquí llegamos a la hipocresía del asunto: los jardines naturalistas hermosos, son muy poco naturales. Aunque mucha gente diga que quiere ver a la Naturaleza en sus jardines, no les crean. Ellos no lo saben, pero lo que en realidad quieren ver una visión algo ordenada y humanizada de la naturaleza. Digamos que nos gusta lo salvaje pero sin pasarnos. Necesitamos ese orden, esa intencionalidad, que paradójicamente hará sentir al espectador una sensación de naturaleza mucho más intensa que la naturaleza dejada a su aire. Un baldío (el Tercer Paisaje de Gilles Clement) es naturaleza, ausencia total de intervención humana. Pero no es un jardín naturalista porque difícilmente va a despertar nada en un espectador. Salvo raras excepciones, nadie percibirá belleza en él. En cambio un jardín de Oudolf, raro será que deje indiferente al espectador. Y además puede llegar a tener más diversidad que aquel baldío. Para conseguirlo Piet ha experimentado diversas aproximaciones, pero podemos resumir que sus plantaciones suelen responder a dos modelos básicos: plantaciones en bloques y plantaciones en matriz.

Plantaciones en Bloques


Un bloque es un grupo de plantas de la misma especie que plantaremos juntas. Estos bloques se distribuyen a lo largo de la plantación de forma que la mezcla de plantas es en realidad la mezcla de estos bloques. Algunas características principales de esta mezcla de bloques serían: 
  • Ritmo: un bloque de una determinada especie debe ser repetido a lo largo de la plantación para generar una sensación de ritmo y un sentido de unidad. Sin este ritmo el espacio carecerá de visión y diseño. 

  • Combinación: la combinación de bloques debe garantizar que las especies  de distintos bloques que resulten adyacentes generen ese difícil equilibrio entre complejidad y coherencia. Aquí la cosa se pone complicada y en donde entra la maestría del diseñador. Es necesario que los juegos de formas, texturas y colores sean los adecuados. Sólo puedo dar una indicación: mira muchas fotos , experimenta y buena suerte. 

  • Tamaño y forma: los bloques suelen responder a formas orgánicas muy variables. Y el tamaño suele corresponder a grupos de entre 5 y 11 plantas. Un caso particular es el de bloques con formas alargadas y serpenteantes (drifts en inglés) que permiten aproximar diferentes especies e incrementar la sensación de mezcla creando un fuerte sentido de movimiento. 
  • Estructura: las especies empleadas en los bloques deben aportar una buena estructura durante un largo período de tiempo. No tiene sentido plantar un bloque de plantas que desaparezcan durante buena parte del año o que no sean visualmente atractivos cuando finalice su plantación. La repetición de un bloque fracasado genera un ritmo de fracaso. 


  • Complejidad: un bloque puede estar compuesto de más de una especie de plantas. En este caso las especies deben combinar bien o presentar épocas de floración secuenciales. Oudolf usa bloques de dos plantas presentes en distintos porcentajes. Por ejemplo, en este jardín de Hauser & Wirth, Oudolf emplea grupos de un 60% de Echinacea purpurea Fatal Attraction y un 40% de Pycnanthemum muticum. O bien, 80% Monarda bradburiana y 20% de Nepeta govaniana, Origanum hopleys + Knautia macedonica, Thalictrum delavayi + Gentiana asclepiadea, etc  


  • Especies singulares (plantas dispersas): no sólo de bloques vive el hombre: entre los bloques principales se pueden intercalar bloques más pequeños o plantas individuales de fuerte impacto visual
  • Impar: que el número de plantas de cada bloque, y el número de bloques de una determinada especie sea impar. ¿Por qué? Ni idea, pregúntele a un psicólogo, pero la sensación de equilibrio y ritmo de un grupo impar es mayor que la de un grupo par. Oudolf suele usar grupos de 5 a 11 plantas, por algo será.

Pero Piet no deja de evolucionar. Cada nuevo jardín es un nuevo capítulo en la historia de sus diseños. Con el paso de los años sus diseños se han ido desplazando desde las plantaciones en bloques hacia un mezcla de plantas más compleja que se aproxima más a la espontaneidad que encontramos en la naturaleza.  Aún así Oudolf no deja atrás formas compositivas anteriores sino que las combina con otras nuevas dando lugar a diseños multicapa cada vez más complejos. Es acumulativo. Por eso no es extraño que en su jardín en Hauser & Wirth encontremos plantaciones en bloques combinadas con plantaciones en matriz. 

Plantaciones en Matriz


Para entender qué es una plantación en matriz, primero hay que entender qué es una matriz. Para los que hemos sufrido las matemáticas de una ingeniería, una matriz es una tabla de números que tiene multitud de usos en computación. Pero quizás sea mejor irnos a una definición menos algebraica. Una matriz sería la sustancia que contiene y une otros elementos singulares. Un ejemplo que se entiende bien es el que da Noel Kingsbury: un bizcocho con nueces o frutas. La matriz sería la masa del bizcocho.  Yéndonos al tema que nos ocupa, una matriz sería un fondo homogéneo de plantas poco vistosas (plantas matriz) que contiene otras plantas que por su estructura, tamaño o color aportan el mayor impacto visual a la plantación (plantas primarias). Cuando se trata de vivaces, esta combinación de plantas primarias distribuidas a lo largo de otras de menos impacto visual, evoca claramente a prados, pradera y estepas, ecosistemas en los que un relativamente pequeño número de especies forman la mayor parte de la biomasa (la matriz) pero están tachonados de otras muchas especies que siendo menores en número son mucho más importantes en variedad y aspecto. El efecto final que se consigue con una plantación en matriz es mucho más naturalista y menos obvio que con plantaciones en bloques.  Y ahora plantaciones en matriz para dummies. Para crear una plantación en matriz necesitamos tres tipos de plantas:

  • Plantas Matriz: plantas adecuadas para el fondo de la matriz (la masa del bizcocho) son especies capaces de formar una cobertura densa y homogénea, con un aspecto algo neutro y con colores y formas suaves. No deben ser excesivamente competitivas para que puedan crecer entre ellas las plantas primarias.  Pero su aspecto más destacable debe ser su durabilidad. Es fundamental que su estructura ofrezca un buen aspecto durante muchos meses del año, que no se degraden después de florecer. La respuesta más natural para estas matrices son las gramíneas. Piet Oudolf tiene buenos ejemplos con Deschampsia y Molinia, pero últimamente está apostando por Sporobulus heterolepis, que tiene un aspecto difuminado perfecto para estas plantaciones y tiene la ventaja de vivir durante décadas. 

  • Plantas Primarias: son las divas del espectáculo. Las plantas matriz únicamente son el fondo que permite enfatizar los atributos especiales de estas especies primarias que se elevan sobre un fondo homogéneo. Su estructura, textura, tamaño o floración las convierten en los elementos visualmente dominantes de la plantación. Oudolf emplea una larga lista de vivaces como plantas primarias: Echinacea, Eryngium, Rudbeckia, etc, etc.  De nuevo, es fundamental que las especies empleadas aporten una estructura clara y potente durante muchos meses, y por supuesto una vez más el ritmo es importante. Estas plantas primarias deben repetirse a lo largo de plantación para que su efecto sea más efectivo. 


  • Plantas Dispersas: como ya veíamos en las plantaciones en bloques, una tercera capa de plantas puede ser añadida a la plantación para incrementar el efecto de naturalidad y espontaneidad. Si en un bizcocho de frutas las plantas matriz serían la masa del bizcocho y las plantas primarias las frutas, esta nueva categoría podrían ser las virutas de chocolate. Aparecerán aleatoriamente a lo largo de la plantación, rompiendo la regularidad del patrón de plantas matriz y plantas primarias, e incrementando la sensación de ritmo y unidad visual, pero a diferencia de las especies anteriores en este caso nos podemos permitir que sean efímeras. Estas plantas pueden ser añadidas para aportar un estallido estacional de color (es el caso de muchos bulbos y Papaver orientale). Pero también pueden ser incorporadas por tener una estructura muy particular y duradera (por ejemplo Veronicastrum virginicum). En cualquier caso la clave es que deben ser claramente distintas al resto. Con ellas podemos buscar enlazar una zona de la plantación con otra zona distinta. O al contrario, podemos perseguir diferenciar claramente un área determinada. También nos pueden servir para conseguir un punto focal inesperado que dirija nuestra mirada dentro de la homegeneidad de la matriz. Las posibilidades son infinitas, así que les recomiendo que hagan como Oudolf: imaginación al poder. 

Ciertas características de las plantaciones de Oudolf aplican tanto a sus plantaciones en bloque como en matriz. Veamos algunas para ir terminando:  
  • Mezcla de estilos: como se puede ver en Hauser & Wirth no tenemos que decantarnos necesariamente por plantaciones en bloques o en matriz. De hecho, combinar ambos estilo aporta un contrate que enriquece significativamente una plantación de vivaces. Combina lo viejo y convencional con lo nuevo y naturalista. La combinación de los dos estilos también puede tener fines prácticos. Una matriz puede tener demasiadas pocas especies como para captar la atención demasiado tiempo. Como además son una apuesta arriesgada porque si falla la planta matriz elegida fracasa toda la plantación, los diseñadores suelen optar por las mismas plantas siempre. Insertar bloques permiten introducir especies menos conocidas o plantas que requieran un cuidado específico, como una poda estacional después de la floración. 


  • Color: se repite mucho que Piet no presta demasiada atención al color, pero yo diría que esto es una verdad relativa. No llegará a los niveles de Gertrude Jekyll y no será troncal en su diseño, pero está claro que el color es un factor tenido en cuenta en sus plantaciones. Quizás la diferencia es que para él el color es una parte del todo, una capa en el top de la estructura, un elemento de emoción, pero no algo separado y director. Además Piet ha destacado por destacar las posibilidades de los marrones, grises y negros en otoño e invierno. Desaprovechar las capacidades de una plantación de vivaces en estas estaciones, es perder lo mejor de su potencial. 
  • Riqueza: en los jardines de Piet el número de potenciales yuxtaposiciones y combinaciones es altísimo. Entre otras cosas porque usa un número muy alto de especies, muchas más de las 15 o 20 habituales en muchas aproximaciones. En este jardín de Somerset por ejemplo hablamos de la friolera de 115 especies.
  • Estructura y textura visual: si hay algo por lo que Oudolf pasará a la historia será por su capacidad para hacernos ver belleza donde antes no la veíamos. En sus propias palabras: "Descubro belleza en cosas que a primera vista no son bellas. Ha sido un viaje de toda una vida para descubrir qué es realmente la belleza, y al final descubrir que la belleza está en todas partes." Su capacidad para entregarnos esta belleza se apoya en la importancia que tiene en sus jardines la estructura y la textura de las plantas. La importancia de esta estructura y textura frente al color permite que la belleza de sus plantaciones se alargue al otoño e invierno. En este aspecto es importante dejarse guiar por la flora de la zona donde nos encontremos. Esta flora tendrá unas características en términos de textura y estructura que nos puede servir como guía para lo que va a funcionar en nuestro jardín. Por eso las gramíneas son tan importantes en el estilo naturalista, porque dominan la mayor parte de espacios abiertos de los climas templados.  
  • Orden vs desorden: los jardines de Oudolf serán naturalistas pero nunca parecerán caóticos. Para ello siempre estarán contenidos en una clara estructura formada por setos y caminos. Las mismas plantaciones en bloques son una lucha por lograr ese balance entre orden y desorden que genere una intencionalidad y sentido a la plantación. Quizás la plantación más desordenada de Oudolf fue su plantación temporal en la Serpentine Gallery, y creo que precisamente era debido a que la fuerte estructura del edificio que la contenía lo permitía. 

  • Intimidad: la disposición de las plantaciones de Oudolf, plagadas de formas orgánicas y caminos serpenteantes invitan al paseo y envuelven al invitado. Sus jardines son lugares autocontenidos, íntimos, que llaman a sentarse y leer una buena novela. O alguna entrada de un blog tostón como este. 




6 comentarios:

  1. ¿"blog tostón"? De eso nada. CLaro, conciso y muy didáctico. Además, ilustrado con fotos bellísimas.
    Sabes de algún libro en el que se trate el tema de la plantación en matriz?
    Muchas gracias por compartirlo.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Raúl. En el libro de Noel Kingsbury "Planting, a New Perspective" lo tratan en detalle. Y creo que en Planting in a Post-Wild World de Thomas Rainer y Claudia West también se ve.
      Saludos
      Miguel

      Eliminar
  2. Completamente de acuerdo con Raúl, este no es un blog tostón si no todo lo contrario, con entradas que se leen una y otra vez y siempre reparas en algún detalle nuevo. Las fotografías son siempre maravillosas.
    Ahora bien, este jardín es posible que llame a sentarse a leer una novela no digo que no, pero a mí me encanta leer al aire libre, en el rincón de un jardín o de un parque, pro posiblemente aquí la novela me quedara cerrada entre las manos. ¿Cómo leer páginas de un libro habiendo tanta belleza que admirar?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Marián. Y tienes toda la razón, es difícil hacer algo ahí que no sea mirar, disfrutar y aprender.

      Eliminar
  3. "Impar: que el número de plantas de cada bloque, y el número de bloques de una determinada especie sea impar. ¿Por qué? Ni idea, pregúntele a un psicólogo, pero la sensación de equilibrio y ritmo de un grupo impar es mayor que la de un grupo par. Oudolf suele usar grupos de 5 a 11 plantas, por algo será."

    Es un párrafo interesante y mi opinión respecto a esta idea es la siguiente: Creo que culturalmente relacionamos la geometría en general y la simetría en particular con la arquitectura y por lo tanto con lo artificial. Así que a la hora de desarrollar una plantación de tipo naturalista se pretende evitar la simetría o las formas geométricas puras a toda costa. Si plantas un bloque de 4 plantas, o de 8, es mucho más probable que parezca un cuadrado, o que las plantas te queden "alineadas" 2 a 2 y se perciba como una plantación artificial, estática y rígida. Lo mismo con el numero de bloques. Si plantas 4 bloques, es mucho más fácil que tu cerebro "ordene" ese espacio y cree ejes de simetría entre 2 de los bloques y los otros dos, etc.

    ResponderEliminar
  4. Interesantes tus comentarios
    Los jardines naturalistas de vivaces y gramíneas resultan muy sugerentes y modernos Desgraciadamente los reducidos espacios de las viviendas actuales y sus pequeños terrenos adyacentes,en el mejor de los casos,no permite realizar las plantaciones que describes aunque sí formas simplificadas de las anteriores con grupos de vivaces alternando con gramineas en grupos de 5 a 9 ejemplares aunque no se repitan largamente

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...